Se profundiza el colapso sanitario en Brasil

domingo, 28 de marzo de 2021 · 02:11

Brasil. En el Brasil de fin de marzo de 2021 no hay playas ni bares ni comercios, no hay vehículos para vender en las concesionarias por la falta de producción y no hay camas para morir de Covid-19.


El Covid-19 se ha transformado en la causa de decesos masiva, más de 303.000 personas en 12 meses, superando incluso los casi 290.000 muertos por HIV en cuatro décadas. Desde el inicio del año, más de 500% aumentó la muerte de mayores de 30 años por el coronavirus, según el informe del viernes por la noche lanzado por el laboratorio federal Fiocruz.


“Brasil es un riesgo, es un vivero a cielo abierto de variantes y mutaciones por la falta de un confinamiento”, dijo recientemente a Télam el neurocientífico Miguel Nicolellis, excoordinador del grupo antiCovid de los estados del noreste.


La devastadora acción de las aglomeraciones, circulación de personas, turismo y fiestas en general mezcladas con la cepa de Manaos, como se conoce a la poderosa variante P1 surgida en noviembre en el estado de Amazonas, llevó al presidente Jair Bolsonaro y hasta a sus seguidores a usar barbijo e impulsar vacunas, además de cambiar al general Eduardo Pazuello el miércoles pasado por el cardiólogo Marcelo Queiroga al frente del Ministerio de Salud.


No sólo la cepa P1 condicionó a Bolsonaro, también la situación política, que cambió fuertemente cuando en medio del colapso se anularon las sentencias contra el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva por parcialidad del exjuez bolsonarista Sérgio Moro en la Operación Lava Jato.


Incluso el oficialismo que controla el Congreso advirtió a Bolsonaro con un discurso del presidente de la Cámara de Diputados, Arthur Lira, bolsonarista de ocasión, quien advirtió al excapitán que el Legislativo tiene listo “remedio amargo” contra la incompetencia gubernamental.


El remedio es el juicio político, que en Brasil despachó en tres décadas a dos presidentes, Fernando Collor de Mello y Dilma Rousseff.


El marcado avance de la poderosa cepa P1, surgida en Manaos, estado de Amazonas, y el colapso hospitalario que está impidiendo a los enfermos graves morir en una cama de terapia intensiva. Son más de 2.100 muertos promedio por día.


Hay fila para morir en lugares tan icónicos para los argentinos como Copacabana en Río de Janeiro, Florianópolis, Bahía o incluso en la fronteriza Foz do Iguaçú.


Son al menos 6.500 pacientes que esperan la fila de camas, 1.500 apenas en San Pablo, el estado que batió el récord de tener más infectados.


El colapso del sistema hospitalario se refleja también en los tres estados del sur fronterizos con las provincias de Misiones y Corrientes, Río Grande do Sul, Santa Catarina y Paraná. Los relatos de familias desesperadas buscando una cama de UTI con respirador de multiplican. Al punto que un juez de Chapecó, a 200 kilómetros de Bernardo de Irigoyen, Misiones, pidió aceptar médicos extranjeros sin rendir examen de equivalencias. (Télam)

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