Perú: Teorías conspirativas y Gobierno

Por Alejandro Sánchez-Aizcorbe. (Escritor y Catedrático)
viernes, 13 de agosto de 2021 · 20:48

Por Alejandro Sánchez-Aizcorbe

(Escritor y Catedrático)

 

Héctor Béjar, primer ministro del Perú, declaró que está convencido de que Sendero Luminoso ha sido en gran parte, aunque no puede demostrarlo, obra de la CIA y los servicios de inteligencia.

Por su parte, Evo Morales, expresidente de Bolivia, se muestra convencido de que la pandemia del Covid-19 es componente de una guerra biológica desatada por el capitalismo para eliminar del planeta a las poblaciones innecesarias, léase gente pobre, ancianos y discapacitados.

Ninguno de los dos puede demostrar sus afirmaciones. El convencimiento reemplaza a la evidencia.

Las teorías conspirativas hacen sentir bien a quienes las creen y, asimismo, pueden influir trágicamente en la conducta individual o colectiva. El asalto al capitolio de los Estados Unidos se sustentó, entre otros temas, en el convencimiento de que había ocurrido un fraude electoral que no sucedió.

Si la coyuntura lo favorece, la creencia en teorías conspirativas puede transmitirse en progresión geométrica por las redes sociales e inducir conductas que van desde la adopción de apariencias estrafalarias hasta el asesinato vulgar y silvestre. Durante el asalto al capitolio hubo un sujeto que se disfrazó de vikingo para vindicar a la raza blanca y justificar la destrucción de la democracia americana. Poco después, en medio del vicioso fragor de la campaña electoral en el Perú, se cuajó en las redes sociales una peruana, fujimorista, disfrazada de vikinga.

 

Al emisor de la teoría conspirativa no le interesa tanto la verdad cuanto la adecuación de la teoría a sus propósitos de acción y a su comodidad mental. Aun sabiendo que lo que comunica es falso, el emisor de marras sigue transmitiendo su teoría porque sencillamente se ajusta a sus deseos y fomenta tal o cual acción.

Cynthia Miller-Idriss es una socióloga especializada en fenómenos de extremismo y radicalización. Según ella, al perder el sentido de control, ciertas personas experimentan miedo o ansiedad y tienden a profesar teorías conspirativas que les brindan confort mediante una respuesta o blanca o negra. “Cuando la gente se da cuenta de que ha perdido el control, se ve atraída por cosas que le ofrecen una alternativa de acción”, dice la socióloga. “Es más fácil creer en una orquestación nefaria que aceptar la existencia en el aire de un virus invisible que puede afectar a su familia.”

Si pudiéramos computar cuántos fallecimientos evitables se han producido en los Estados Unidos  gracias a la teoría de que el virus fue una invención de los demócratas para impedir la reelección de Donald Trump, creo yo que alcanzaríamos una cifra aterradora. Lo mismo sucedería si contáramos en Brasil las muertes causadas por Jair Bolsonaro, imitador de Trump.

La ausencia de pruebas coloca las aseveraciones del canciller peruano y del exmandatario boliviano en el campo de lo fantástico, de lo precientífico. No me preocuparía si no fuera porque tamañas creencias conducen a acciones ejemplarmente erróneas.

 

Evo Morales en

https://gestion.pe/peru/politica/evo-morales-estoy-convencido-que-esta-pandemia-es-parte-de-una-guerra-biologica-nndc-noticia/?ref=gesr

Héctor Béjar en

https://peru21.pe/politica/hector-bejar-estoy-convencido-que-sendero-luminoso-ha-sido-obra-de-la-cia-hector-bejar-sendero-luminoso-cancilleria-abimael-guzman-peru-libre-noticia/?ref=p21r

Cynthia Miller-Edriss en

https://www.teenvogue.com/story/most-popular-conspiracy-theories

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