Malestar en el PJ de la Capital con los destratos de Llaryora

La principal pulseada se da en el Concejo Deliberante donde deben elegir el nuevo jefe de bloque para reemplazar al "viguista" Juan Domingo Viola que asumió como jefe de Participación. En los barrios hay bronca de la militancia territorial.
domingo, 21 de febrero de 2021 · 14:57

(Corresponsalía Córdoba) 

 

“El karma existe, le tendríamos que haber hecho caso a Luis Juez, cuando nos decía que el intendente de San Francisco no podía ser intendente de Córdoba”, se lamentó un alto dirigente del Partido Justicialista de la Capital que responde a Alejandra Vigo, la diputada y esposa del gobernador Juan Schiaretti.

Hay mucha bronca en el peronismo capitalino con el intendente Martín Llaryora “porque dejó afuera a cientos de militantes que trabajamos para que él fuera intendente sin conocer la Capital. Nos tragamos el sapo, Alejandra (Vigo) debería ser intendenta, pero jugamos con él y así nos paga, dejándonos afuera a los negros peronistas de los barrios y poniendo en cargos a rubias de la tele”, se sinceró un dirigente de la Seccional 14 que habló con El Diario.

La factura que pasan los peronistas capitalinos es porque Llaryora no conoce más allá del microcentro capitalino: “Hace dos semanas, el 28 de enero, de recorrida por los Centros de Participación Comunal (CPC), Llaryora iba al CPC Pueyrredón a la inauguración del Playón Polideportivo, y el subsecretario de Cultura, Federico Racca, que manejaba el auto del intendente erró el camino. Se metieron por unas calles de tierra, un asco, lleno de yuyos altos, baches y basura. El intendente llegó de muy mal humor y le dijo al director del CPC, Bernardo Berbotto que “para qué le mandaba la plata que le mandaba”; cuando en realidad esas obras dependen directamente del Palacio 6 de Julio y no de los CPC’s; ni eso sabe”, apuntó un viejo militante de la Seccional 6ª.

En la mesa chica de Vigo, como jefa del PJ de la Capital, no guardan reservas: “Alejandra y el gobernador nos dijeron que tenemos que sostener la gestión y el proyecto político de Llaryora; porque no hay re-reelección y la sucesión natural es que el intendente de la Capital sea el candidato a la gobernación. Pasó con (Ramón Javier) Mestre y pasó con Juez, los dos fueron candidatos a gobernador al terminar sus mandatos como intendentes. ¿Cómo nos devuelve el intendente Llaryora? Vaciando la gestión de la Municipalidad de Córdoba de dirigentes peronistas de la Capital. Llaryora es de San Francisco; el viceintendente (Daniel) Passerini es de Cruz Alta; el que quedó como jefe del bloque de concejales de Hacemos por Córdoba, porque nadie lo nombró, Nicolás Piloni, es de Entre Ríos; encima cuando estudiaba Odontología, militaba con los radicales de Franja Morada”, apuntó un dirigente de peso en la Seccional 12 y con diálogo con los concejales de Hacemos por Córdoba.

Para mostrar la buena voluntad de Vigo con el intendente que desconoce a la dirigencia peronista de la Capital, ambos se mostraron juntos en Villa El Libertador al principio de esta semana, cuando firmaron contratos para obras para los vecinos de esta populosa barriada del sur. Allí Vigo y Llaryora se tiraron flores y destacaron el “modelo de gestión Córdoba”, que en los papeles es la asistencia de la Provincia a la Municipalidad.

Los de San Francisco

El mismo dirigente agregó: “El secretario de Economía, Guillermo Acosta es otro de San Francisco, encima durante los cuatro años de (Mauricio) Macri, fue funcionario nacional y ahora lo tenemos en la Municipalidad. El asesor letrado de la Municipalidad de Córdoba es de San Francisco, Andrés Varizat; y el asesor letrado adjunto es otro más de allá, Pablo García Aresca, hermano de Ignacio García Aresca, el intendente que dejó Llaryora en San Francisco. Cuando estudiaban en Córdoba, vivieron juntos los García Aresca con Llaryora”.

“Los de San Francisco”, como los llaman con recelo los peronistas de la Capital a los funcionarios del riñón del intendente Martín Llaryora se completan con Mariano Almada; quién llegó al círculo de funcionarios llaryoristas por herencia y no por mérito: es hijo del sindicalista metalúrgico Jesús Vicente Almada –murió en 2010- y de la legisladora Graciela Brarda; el actual subsecretario de Ingresos Públicos, Gerardo Pintucci; y la radical Jésica Valentini que está a cargo de la Oficialía Mayor de la Municipalidad de Córdoba y viene de la Defensoría del Pueblo de San Francisco.

La interna del Concejo

En el Concejo Deliberante de la ciudad de Córdoba, el intendente Martín Llaryora tampoco la tiene asegurada, donde la mayoría de los concejales responden a Alejandra Vigo. En una casa de barrio Maipú, en la Seccional 12, un militante saca un recorte del diario La Voz del Interior del domingo 26 de mayo de 2019, dos semanas después de la victoria que lo llevó al ex intendente de San Francisco a la Intendencia cordobesa: “La preponderancia de Vigo en el Concejo Deliberante no fue forzada: nuestro proyecto político no se enfoca en el PJ de Capital, sino en la gestión. La ambición era construir el peronismo en Capital para llegar a la intendencia. Nosotros no necesitamos de esa construcción porque ya llegamos a la intendencia”, razonó un dirigente de confianza de Llaryora”. En la misma nota de mayo de 2019, un integrante de los equipos técnicos del ex intendente de San Francisco admitió: “Martín está fuera de lo partidario porque sabe que su paso por la ciudad es transitorio, por cuatro años”.  

Con el diario en la mano, remarcados los párrafos con birome azul, el militante de “la 12” advierte: “Esto es lo que nos enoja, lo que nos calienta. A Llaryora no le interesa el peronismo de la Capital, lo desprecia. Tampoco le interesa la Capital, ahí lo dice “su paso por la ciudad es transitorio”. ¿Para qué vino a la Capital, si no le interesaba? Ojo que le puede ir como a (Germán) Kammerath cuando se peleó con Olga (Riutort); no es bueno pelearse con la esposa del gobernador”.

En el Concejo Deliberante, la mayoría de las bancas de Hacemos por Córdoba responden a Vigo, mientras que a Llaryora sólo le responden el ex Franja Morada de Odontología, Piloni; Marcos Vázquez y la joven arquitecta Ileana Quaglino. Esta concejal es hija de Marcos Quaglino, actual secretario general de La Bancaria de San Francisco, con quién militó el padre de Llaryora, el peronista de derecha Luis Llaryora.

Cuando Juan Domingo Viola, antiguo militante de la agrupación K Megafón, fue despedido por Daniel Giacomino en febrero de 2011; inmediatamente volvió al peronismo provincial del entonces gobernador Juan Schiaretti. Diez años después, Viola pasó de presidir el bloque de Hacemos por Córdoba a convertirse en el flamante secretario de Participación Ciudadana, o sea, jefe de todos los CPC, con trabajo territorial. Juan Domingo Viola responde a Alejandra Vigo; por eso la jefa del peronismo de la Capital quiere que el bloque de concejales lo presida otra incondicional suya, Sandra Trigo.

Pero Llaryora juega con Piloni y Marcos Vázquez; en ese orden. La mayoría de los ediles, ya sea quienes responden a Vigo como a Natalia de la Sota quieren que el intendente pague el costo político de nombrar a Piloni: “Es coherente, Llaryora quiere de presidente de la bancada peronista a un entrerriano como Nicolás Piloni, un tipo que no conoce Córdoba y no sabe, por ejemplo, que la escuela Grecia es una de las principales barreras contra el narco en Müller. En vez de ponerla a la compañera Trigo que es una peronista de la Capital. Entonces si el intendente está encaprichado con Piloni, que lo ponga, y cuando choque el bloque, los concejales no le levanten la mano; o se formen bancadas peronistas independientes y se quede sin mayoría como (Daniel) Giacomino, que Llaryora pague el costo”, razonan en los pasillos del Concejo capitalino.

La mención al ex viceintendente y ex intendente Daniel Giacomino no es inocente. Este dirigente ex radical que se alió a Luis Juez y lo traicionó cuando llegó a la intendencia en 2007, fue perdiendo concejales y popularidad. También es oriundo de San Francisco, como Llaryora. Pasó de ser “soldado de Cristina”, como él mismo se autotituló a militar en Hacemos por Córdoba.

Los más componedores, señalan: “Llaryora juega para Llaryora y es el intendente. El viceintendente Daniel Passerini es de Natalia de la Sota. Juan Domingo Viola, presidente del bloque de Hacemos por Córdoba es de Vigo; pero se fue al Ejecutivo; lo lógico es que esa jefatura de bloque la siga manteniendo alguien que responde a Vigo. Es matemática, no política: sale un Vigo, entra un Vigo, simple”.

En el viguismo también cuestionan que Llaryora “banque” en el Concejo Deliberante a “un ñoqui y un corrupto como El Corcho”. Los dardos apuntan a Martín “Corcho” Aráoz, viejo militante de la agrupación llaryorista Peronismo que Viene; hijo del dirigente Gregorio “Rulo” Aráoz y sobrino del polémico Julio César “Chiche” Aráoz. En los 80, cuando José Manuel de la Sota militaba en la Renovación Peronista con Antonio Cafiero, en San Francisco chocó con la férrea oposición del bancario Luis Llaryora, quién estaba apadrinado por “Chiche” Aráoz.

En 2013 Martín Aráoz renunció como secretario de Servicios Públicos del gobierno de De la Sota, tras aparecer en una cámara oculta en maniobras de lavado de activos. Actualmente es subsecretario de Comisiones del Concejo Deliberante de la Ciudad de Córdoba: “Nos da vergüenza ajena, es un ñoqui, pero tiene banca del intendente”, se espantan los concejales de Hacemos por Córdoba.

En el peronismo razonan que “no hay 2023, sin 2021”; y advierten: “Falta mucho para 2023, el intendente se puede fijar en los espejos de Kammerath, Juez o Mestre, tiene para elegir”.

 

 

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