El Congreso del PJ arrancó con duras acusaciones cruzadas

sábado, 23 de marzo de 2024 · 01:57

Buenos Aires. “La primera tarea que tenemos que hacer es unificar al peronismo. Organizarnos. En este espacio no sobramos ninguno. Pero con la unidad no es suficiente. Es necesario que el peronismo vuelva a reconciliarse con su pueblo. No voy a buscar culpables porque sería perder el tiempo. Hay que mirar para adelante”. Las palabras que abrieron el Congreso del PJ fueron del gobernador de Formosa, Gildo Insfrán. Lo que siguió a ese discurso fue el inicio de un debate a voz alzada sobre el poder en todos sus formatos. La autocrítica de una derrota que aún duele.

El encuentro peronista que se realizó en el microestadio de Ferro fue subiendo en tensión. Casi al mismo ritmo que la temperatura aumentó en las calles de Caballito. Hubo reproches, pase de facturas, frases rimbombantes y enojos anclados en el pasado. Se dijeron lo que hace mucho se querían decir. Es solo el comienzo. El punto de partida de una discusión que la propia dirigencia cree que será más profunda y más dura que otras veces.

Afuera del estadio el ex intendente de Hurlingham Juan Zabaleta esperaba la intervención de su nuevo compañero de militancia, el jefe comunal de Esteban Echeverría, Fernando Gray, una de las voces críticas más fuertes que confrontan con el kirchnerismo y, en especial, con La Cámpora.

“Esto es una democracia, no una monarquía. El que quiere un lugar, que se lo gane como me lo gané yo. Acá no hay más lapicera. Porque en esta elección que pasó, no perdió ni Perón ni Evita, perdió una cúpula de dirigentes cerrada y mezquina que con lapicera y el dedo, y sin consultar a nadie, eligieron los candidatos sin escuchar a nadie. Así nos va.”, fue la sentencia de Gray, apuntando directamente a La Cámpora y a Máximo Kirchner, dueño de una parte de las decisiones importantes en tiempos de cierre de listas.

Y siguió, en voz alta, extultante y ante la atenta mirada de los congresales: “No podemos seguir con los mismos de siempre, con las mismas caras, diciendo y haciendo las mismas cosas, y pretender ganar las elecciones. Tenemos que hacer una profunda renovación. Si nos seguimos aplaudiendo entre nosotros, no tenemos futuro”. Áspero y sin filtro.

Las expresiones del intendente molestaron, y mucho, a los dirigentes de La Cámpora, y se lo hicieron saber rápidamente. La primera en hacerlo fue la ex titular del ANSES Fernanda Raverta. “Es importante no generar el retroceso histórico que es cuando un militante usa en la palabra del enemigo la capacidad de señalar a otros militantes o a una fuerza política. Seamos serios y respetuosos. Cuando el proceso de estigmatización golpea, nos golpea a todos. Es mentira que en el peronismo se puede señalar a uno y no salpicar a los otros”, expresó la dirigente marplatense.

Aún más dura fue la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza. “Hay quienes vienen a buscar el aplauso y no reflexionan ni hacen un aporte serio al colectivo. Tienen una mirada individual y egocéntrica”, advirtió, en clara referencia a Gray. Desde el camporismo también le apuntaron al intendente por “poner” a su esposa, Magdalena Goris, como senadora provincial. Viejos rencores del peronismo que durante los últimos años de gobierno quedaron bajo la alfombra.

Axel Kicillof fue uno de los más aplaudidos por su intervención. Lejos de la polémica, llamó a concretar un ordenamiento rápido para solidificar el rol opositor del peronismo. “En estos 100 días de gobierno Milei hizo mucho daño. Tenemos una responsabilidad ante esta situación. Cuando estas cosas pasan, el peronismo se articula y se amplía. Tenemos la obligación de generar una alternativa para volver a gobernar la Argentina”, expresó.

El gobernador bonaerense fue el encargado de contarle a los congresales que el consejo partidario había decidido constituir una comisión de acción política bajo el nombre “Comisión para el modelo argentino”. La intención de ese espacio - que aún no tiene a sus integrantes definidos - es trabajar en la ampliación de la coalición y generar actividades para reactivar la vida partidaria.

El ex ministro de Seguridad bonaerense Sergio Berni fue otro de los dirigentes que levantó la voz y lanzó ácidas críticas al interior de la fuerza política. “Tengo un sabor amargo de ver tantas sillas vacías. Ya no convocamos ni a los propios compañeros”, dijo apenas arrancó su discurso, en referencia a la ausencia de muchos congresales que no asistieron al encuentro en Ferro.

“¿Desde cuándo los peronistas pedimos permiso? ¿Desde cuándo le vamos a pedir permiso al consejo para que tenga en cuenta a los compañeros del interior? Vamos a abrir el consejo a las patadas si es necesario. No podemos acostumbranos a la derrota y agarrarnos a la cultura del fracaso”, sostuvo en otro tramo de su mensaje, en el que hizo referencia a un pedido del puntano Alberto Rodríguez Saá para que algunos sectores del peronismo del interior tengan mayor ingerencia en las decisiones partidarias.

El ex gobernador de San Luis Alberto Rodríguez Saá habló con mucha dureza respecto a la situación del partido. En la elección del 2021 la junta electoral le rechazó los avales y le impidió competir. En ese momento, Alberto Fernández llegó a la presidencia por un acuerdo mayoritario. Sin elecciones, sin internas y sin demasiados reproches. Una situación muy distinta a la de este presente, donde la discusión es completamente horizontal y los dardos venenosos recorren las arterias de la coalición.

El puntano mostró todo su enojo. “Hablan de unidad. Hagan la unidad con nosotros que no estamos adentro del consejo. No tenemos ningún representante. ¿Para qué una comisión si ustedes creen que el consejo anda? ¿Para qué?”, sentenció. Pases de facturas del pasado reciente. “Salimos de esto con concentración de fuerza, con militancia y convicciones”, señaló.

“Si el peronismo no es picante cuando gobierna Milei, no es peronismo. Es importante escuchar las voces y democratizar nuestro partido. Democratizar es abrir las puertas a todo aquel que quiera volver y todo aquel que quiera participar de una elección democrática interna”, dijo la diputada nacional Victoria Tolosa Paz al salir del Congreso. Ningún dirigente se asusta del fuego cruzado. Es más, entienden que es un proceso normal en este tiempo en el llano.

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