Villa Carlos Paz

La sociedad encendió el debate sobre la Defensoría del Pueblo

Se trata de la institución creada por Carta Orgánica que fue liderada por Curvino, Mowszet y Luchessi.
lunes, 30 de junio de 2025 · 18:11

Desde que fue creada por la Carta Orgánica, la Defensoría del Pueblo de Villa Carlos Paz estuvo comandada por tres personas: Alejandro Luchessi (2013-2017), Daniel Mowszet (2017-2021) y Víctor Curvino (2021-2025). La institución, lejos de la idea con la que fue concebida, no logró cuajar como una herramienta de participación vecinal y fue vaciándose de ideas y propósitos en el imaginario de la sociedad carlospacense.

En todo este tiempo, se celebraron cuatro elecciones (la última se hizo en el día de ayer y Curvino fue reelecto) que mostraron un signo distintivo y una triste característica, cada una fue potenciando la apatía social y obtuvo una menor participación de votantes que la anterior. Si en 2013, había votado el 47% del padrón habilitado, en 2017 participó el 36% y en 2021, el 25%. Pero nadie se esperaba, o sí, que los comicios celebrados el pasado 29 de junio, convirtieran la elección del Defensor del Pueblo en la votación más pobre desde la vuelta de la democracia, con apenas un 17% de votantes.

En cantidad de gente, bien se podría decir que los comicios fueron animados por apenas diez mil personas y que el ganador, se consagró con algo más de tres mil votos (casi como si fuese una interna partidaria).

Esta claro que hay mucha tela por cortar. Al desconocimiento de la función del Defensor del Pueblo y la falta de campañas y estrategias serias (responsabilidad compartida por el oficialismo y la oposición), se sumó la nevada que «congeló» a los vecinos de Carlos Paz y sirvió como una muestra poética y cabal del frío que imperó en esta elección. Los candidatos no estuvieron a la altura de la gente y potenciaron el descontento con una institución desprestigiada (más aún con el video viral y escandaloso del ganador) que no encuentra rumbo y que se ganó la desconfianza de la comunidad.

El sistema político intentó reaccionar este lunes a lo que expresaron las urnas, no con los votos, sino con la ausencia de casi el 80% de los electores. Hubo múltiples voces que exigieron que se cierre la institución, otros que pidieron «volver a las raíces» y refundarla y otros, los ganadores, que simplemente se llamaron a silencio. Después de una elección como esta, claro está, no había nada por festejar. 

Entre los dirigentes más indignados, estuvo Daniel «Pollo» Velázquez quien le reclamó a Curvino que no asuma su segundo período y deje acéfala la entidad. Algo parecido a que había propuesto su candidato, Santiago Juliá, cuya única propuesta era el cierre de la Defensoría y lideró una de las dos listas que obtuvo la menor cantidad de votos. «Ustedes no representan a nadie. Hagan caso a la voluntad popular. NO ASUMAN. No despilfarren otros dos millones de dólares»; clamó en un texto que presentó a las autoridades reelectas. «Reitero. No asuman o renuncien en el mismo acto de asunción. Dejenla acéfala»; exigió.

En el mismo sentido, Emilio Iosa, Fernando Revello y Soledad Lassaga se mostraron dispuestos a lograr un «acuerdo político» para el cierre de la Defensoría. «El ochenta por ciento de los vecinos no fue a votar. Ese dato no puede ser ignorado por la dirigencia política. Es un grito de hartazgo, una manifestación cívica de desinterés, desconfianza y descrédito hacia una institución que nunca logró representar ni defender de manera efectiva los intereses reales de la ciudadanía. Por eso no presentamos candidatos»; expresó Iosa, quien fue secundado por Revello. El concejal agregó: «La Defensoría del Pueblo se ha transformado en un espacio burocrático y carente de legitimidad social. No hay voluntad ciudadana de sostener estructuras vacías, ni de financiar con recursos públicos instituciones que, lejos de defender al pueblo, han estado capturadas por la lógica partidaria y personalista. Lo dijimos muchísimo antes de las elecciones y lo vamos a sostener después».

Finalmente, Soledad Lassaga agregó: «No se trata de un gesto testimonial. Estamos proponiendo con firmeza y responsabilidad un gran acuerdo político, superador y transversal. Si la democracia es la voz del pueblo, entonces tenemos que asumir que el pueblo habló: no quiere más esta Defensoría. Tenemos la oportunidad histórica de actuar en consecuencia».

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