Theodoro Elssaca

Nicanor Parra y el "objet trouvé"

viernes, 01 de marzo de 2019 · 20:33

 

El poeta y presidente de la Fundación Ibero-Americana de Santiago de Chile, Theodoro Elssaca señaló que el poeta Nicanor Parra, (Nicanor Parra 2011), irrumpió en la poesía universal a través de un lenguaje transgresor.

El poeta chileno que arribará a Villa Carlos Paz para participar en el “Villa Carlos Paz rumbo al VIII Congreso Internacional de la Lengua Española” y en el “Festival de la Palabra” en Córdoba, señaló sobre su compatriota, “Parra es el eterno poeta reformado en antipoeta, que exacerba la paradoja de la vida y la muerte, reflejadas en los artefactos.”

“Ha venido explorando otro ámbito diferente a la construcción de un lenguaje o discurso literario, traspasando esas fronteras propias de la palabra, para penetrar a la tridimensionalidad de los objetos. En estos integra las expresiones que ya venía cultivando en base al rescate del habla coloquial”, explicó Elssaca.

Nicanor Parra fue un hombre polifacético, que se dedicó a la poesía, las matemáticas y la física con similar éxito y reconocimiento. Nació en Chile en el año 1914, en una familia donde se respiraba arte: su padre era docente y, al igual que su madre, sentía una gran pasión por la música. En su vida, la formación académica ocupó un lugar primordial; en más de una ocasión viajó al extranjero para realizar cursos, siempre a través de becas, lo cual indica el gran esfuerzo que realizó para acceder a ellos.

Se trató de un hombre de números y letras, que triunfó simultáneamente en dos mundos que muchas veces se creen opuestos. De la multitud de premios que recibió en su carrera, resalta el Cervantes. Algunos de sus libros más conocidos son "Cancionero sin nombre", "Manifiesto" y "Cachureos, ecopoemas, guatapiques, últimas prédicas". Falleció a los 103 años, el 23 de enero de 2018.

Para Elssaca, Nicanor Parra cruzó barreras y se arriesgó mezclando arte, ciencia e historia, redefiniendo las reglas que interroga. Desafiante, experimenta y cataliza.  Su poesía hizo temblar la “moral” y las “buenas costumbres”. Ha venido a renovar las posibilidades expresivas del léxico, expandiendo los límites, hacia la dramatización y la interacción, hasta los contextos kinéticos.”

 

De esta manera, señala Elssaca, Parra nos presenta los objetos y sus respectivos parlamentos, como un solo corpus indisoluble, que se despliega o alza más allá de las fronteras de los libros y las librerías.  Instala su discurso en el espacio propio de los museos y las galerías de arte, acrecentando con ello el espectro de los posibles receptores de los trabajos y artefactos y de sus múltiples lecturas.  Por ello el propio Parra ha llegado a decir que “los artefactos suponen la explosión del antipoema”.

 

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