¿Cómo impactaron las nuevas restricciones en Carlos Paz?

Informe y fotos: Magalí Farías.
domingo, 11 de octubre de 2020 · 23:03

Las nuevas restricciones anunciadas por el gobernador Juan Schiaretti, comenzarán a regir desde las primeras horas de mañana y provocaron un fuerte impacto en la ciudad de Carlos Paz. Hay incertidumbre entre los empresarios gastronómicos, los propietarios de comercios y los dueños de gimnasios, quienes comprenden la delicada situación económica que vive la Provincia de Córdoba, pero temen que se agrave la crisis económica con cierre de locales y despidos.

EL DIARIO entrevistó a los dueños de gimnasios, bares y restaurantes para conocer cómo se preparan para afrontar esta nueva etapa de la cuarentena, que implica un retroceso de fase.

Daniel Villareal es dueño del bar «Hans» y señaló a EL DIARIO: «Con respecto a esta nueva disposición, creo que lamentablemente es necesaria porque cada vez hay más casos y cada vez más cercanos. En la calle ves a la gente y vamos escuchando qué nos está rodeando el virus y cada vez está más cerca. Estimar un monto aproximado de lo que nos va a costar esta nueva medida está muy difícil. Por el momento no se ha acercado nadie o por lo menos no hemos tenido información sobre alguna ayuda. Tengo entendido que la Provincia de Córdoba va a dar una mano a los sectores golpeados, pero por el momento no he tenido a nadie acercarse a dar información sobre el tema».

Mauricio Rabat es propietario de «Chance Restaurant» y manifestó: «Creo que es una medida de corte populista que no va a tener mayor efecto en la cantidad de contagios. Todos sabemos que los contagios no se han producido ni en bares, ni restoranes, ni en gimnasios, ni en escuelas de baile. La mayor cantidad de contagios ha sido por transmisión en transporte público, aglomeraciones cómo puede ser el centro de la ciudad de Córdoba, las reuniones familiares o reuniones sociales clandestinas y estás van a seguir estando. Uno va un hipermercado en Córdoba y en cualquier hipermercado de la ciudad de Córdoba, tenés 10 veces más gente que en cualquier restaurante o bar del país». «Creo que somos el pato de la boda y nos utilizan de ejemplo. Y si nosotros queremos abrir somos contagiadores seriales. La verdad es que creo que es una medida que no merecemos. Creo que la gastronomía en su conjunto, aunque puede haber alguna excepción, ha adoptado todas las medidas y los protocolos del COE ha dispuesto. Nos perjudica de una manera muy grave y esto puede ser el tiro de gracia para muchos bares y restaurantes, porque todos sabemos que esto no va a ser sólo por 15 días, esto se va a extender».

Andrés Chiapetti es responsable de Punto Justo y expresó: «Hay una vuelta a fase y uno ya no sabe cómo arrancar y de dónde sacar para pagar las cuentas. Los números se suman y se complica. Independiente de todo, tenemos que arrancar pensando en que tenemos que trabajar y pagar nuestras cuentas. Esperamos que las medidas que tomen siempre sean las mejores, pero bueno nosotros los gastronómicos, los que estamos en el centro, lo que tenemos alquileres, los que tenemos números altos, hablando desde luz, agua, desde todos los gastos y que mantenemos el personal desde el 1 de marzo, estamos golpeados. Con el Día de la Madre, uno esperaba que fuera un golpecito, un empujoncito a la rutina, a los gastos diarios y para seguir subsistiendo, pero estamos muy desanimados y esperando que alguien mire un poquito el sector gastronómico y hotelero que está olvidado».

Desde la parrilla Luis III, Raúl, consideró: «Las medidas son necesarias y profilácticas por el virus. Lo que creo es que tendría que ser una cuarentena pareja para todo el mundo, si cerramos, cerremos todos, y si abrimos, abramos todos. Porque si no es injusto para los comerciantes que tenemos sueldos que pagar, luz que pagar y estamos imposibilitados a trabajar. Yo creo que lo mismo se junta gente en un almacén de barrio, en un supermercado o una confitería. La diferencia que nosotros con el protocolo vigente tenemos todas las precauciones habidas y por haber. Gastamos más en el alcohol que en agua. El problema es que no sabemos hasta dónde vamos a poder soportar la situación y de acá, por ejemplo, viven 15 familias. Si esto se cierra se van a la calle. Si vamos hacer una buena cuarentena, cerremos todo para cortar la pandemia. No sacrifiquemos a unos y a otros no, sino eso es muy injusto. La única ayuda que recibimos del Estado, es que tramitamos el tema del pago porcentaje al personal y si bien están todos en blanco, en algunos casos se ha denegado. La situación es desesperante».

Por su parte, Romina Ortolani, propietaria de Green Paradise y la heladería Vía Bianca, aseguró: «Para nosotros, el principal problema es que vendemos una experiencia y no sólo un producto, lo que implica que las personas se movilicen y vengan a nuestro local. Por ende, la restricción no corta completamente la posibilidad de trabajo, con la limitación horaria también, porque nosotros funcionamos en horas de la madrugada. Es entendible que quieran limitar la circulación y tratar de llevar una franja horaria acorde, pero aun así es difícil. Veníamos trabajando con reservas y tenemos un local bastante grande en pleno centro que es herencia de la familia, así que dentro de todas las posibilidades comerciales, el hecho de no pagar un alquiler nos ha permitido prevalecer. Se están coartando las libertades. Se tienen que bajar los protocolos y hacerlos cumplir y en base a eso, que cada uno tenga la libertad de asistir o no a un determinado lugar».

Bruno Martini, gerente de Benita Bar, explicó: «Desde nuestro punto de vista, entendemos que la situación sanitaria del país y de la provincia está colapsada. Es una situación difícil, evidentemente hay que tomar recaudos y medidas para bajar la curva y aplacar los casos, pero también está visto que los bares y restaurantes están siguiendo los protocolos a rajatabla. Nosotros hemos recorrido muchos bares de esta ciudad y restaurantes y todos están cumpliendo con los protocolos, declaraciones juradas, toman la fiebre a los comensales y se cumple con las medidas. Nos parece que los contagios se están dando más en los lugares no habilitados, en casas, en fiestas clandestinas y en otro tipo de situaciones. En los bares se respeta la distancia y se utiliza barbijo. Respecto al tema económico, creo que hay muchos lugares que están aguantando para llegar a la temporada. Es una situación muy complicada, muy difícil y es muy probable que esto termine de hacer que más de uno cierre porque durante muchos meses, los bares han estado sin trabajar o trabajando con la mitad de la gente o vendiendo sólo con delivery. El público también tiene miedo de salir entonces la situación ya estaba muy difícil y creo que esto es un golpe muy fuerte para todo el sector».

En lo que hace a los gimnasios, Matías Sosa Campi (propietario de Knock-Out) puntualizó: «Nosotros estamos a la espera de lo que resuelva la cámara, la parte gubernamental debería poner control donde realmente se está escapando. En Córdoba Capital hay más juntadas sociales y fiestas que nunca, en los barrios se juega a la pelota y se comen asados. Ahí es donde se produce el contagio, no en un gimnasio, separados cada dos metros con uso de barbijo obligatorio, uso de alcohol en gel, bandejas sanitizantes, declaración jurada de cada socio que asiste, sistema de turnos y capacidad limitada. Hicimos y hacemos todo bien, somos la parte trabajadora que banca los sueldos y nos reprimen a nosotros».

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