La foto que permitió reconstruir la fachada de la Casa de Tucumán

jueves, 9 de julio de 2020 · 18:40

Hace más de 100 años, en la puerta de lo que hoy es la Casa Histórica de la Independencia, un fotógrafo italiano retrató a su hijo junto al conductor de un carro que llevaba su laboratorio ambulante. Ángel Paganelli era su nombre y nunca imaginó que esa instantánea sería la única que se conservaría de la fachada original de la casa.

Paganelli y su hermano José embarcaron en Italia rumbo a la Argentina en 1860. Se instalaron en Córdoba, donde montaron una casa de fotografía y luego hicieron lo mismo en Tucumán. Trabajaron juntos hasta 1896, año en que disolvieron la sociedad. Jośe retornó a Córdoba y Ángel continuó en San Miguel.

Los retratos en estudio y en casas particulares era lo más solicitado en la época y el motor económico de la actividad. Pero a Paganelli lo movilizaban las imágenes de la ciudad, su arquitectura, plazas, calles e ingenios azucareros. Captar fotos de exteriores era complejo porque debía revelar las placas con rapidez antes que se secaran los químicos aplicados sobre el vidrio, por lo que Paganelli confeccionó un taller móvil montado en un carro que le permitió tomar y revelar fotos sin necesidad de volver a su estudio.  

En 1869, en una de esas recorridas con su cámara de madera, fotografió a uno de sus hijos en la puerta de la Casa Histórica junto al conductor del carro que llevaba su laboratorio ambulante. Gracias a esa foto el arquitecto Mario José Buschiazzo pudo reconstruir, un siglo después, la fachada original de la casa donde se declaró la Independencia.

Con la llegada del ferrocarril, turistas y forasteros se acercaban con frecuencia a la provincia, por lo que Paganelli se enfocó aún más en documentar la arquitectura de la ciudad de San Miguel y esas imágenes se convirtieron en uno los registros visuales más antiguos de la época. Sus panorámicas de la ciudad eran valoradas por los nuevos visitantes.

El historiador tucumano José R. Fierro, tuvo la oportunidad de entrevistar a Paganelli durante sus últimos años de vida y relata que el fotógrafo debió cerrar su estudio por problemas económicos y comenzar a trabajar en la Contaduría General de la Provincia.  Sin embargo, conservó intacta su pasión por el oficio como también copias y negativos de sus trabajos que los compartía con todo aquel que lo visitara. Debido a su generosidad desinteresada, sus originales fueron pasando de mano en mano hasta perderse en destinos desconocidos.

Esto no impidió que el arquitecto Buschiezzo, quien también estuvo a cargo de la puesta en valor del Cabildo de Salta y Buenos Aires, pudiera en 1942 comenzar las obras de remodelación de la Casa Histórica guiado por una copia de la imagen de Paganelli y algunos antiguos planos. “Sobre una ampliación de gran tamaño de la foto tomada por Paganelli, calculando que el ojo del observador (en este caso la cámara fotográfica) estaría más o menos a 1.40 metros del suelo, y buscando los puntos de fuga de la perspectiva, por un procedimiento de inversión, se pudo llegar a reconstruir exactamente el plano frontal de la fachada”, describe Buschiezzo.  

En la época en la que Paganelli sacó la foto, la casona que perteneció a la familia Laguna Bazán se encontraba destruida. El lluvioso clima tucumano y las características de los materiales de la construcción contribuyeron a un deterioro permanente, motivo por el cual el Gobierno Nacional la adquirió y comenzó tareas de acondicionamiento para instalar ahí las oficinas de Correos y Telégrafos Argentinos y las del Juzgado Federal. Se realizaron cambios interiores y se demolieron las columnas torsas que decoraban la fachada para incorporar seis ventanas e incluso dos leones acostados en su frente.

Debido a su deterioro, en 1904 se decidió demoler el edificio en su totalidad, dejando en pie solamente el Salón de la Jura protegido por un gran templete al que se accedía atravesando un gran patio, coronado por los relieves en bronce de Lola Mora.  

En 1941, la Casa fue declarada Monumento Histórico Nacional y comenzó a recuperar sus aspecto original, aquel desde el cual el 9 de julio de 1816 donde veintinueve representantes de las Provincias Unidas en Sud América reunidos en Tucumán  declararon “a la faz de la tierra que, es voluntad unánime e indudable de estas provincias romper los violentos vínculos que las ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojadas, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli.”
 

Fuente: Casa Histórica de la Independencia. Diario La Gaceta de Tucumán.

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