Se celebra en todo el país el día de San Cayetano

La pandemia ha limitado la participación de los fieles en todo el país, sin embargo, desde anoche la comunidad católica emite por redes sociales, las ceremonias previstas.
viernes, 7 de agosto de 2020 · 09:53

País .- Miles de fieles de la comunidad católica del país, celebran el día de San Cayetano, patrono del "trabajo". En medio de una crisis económica, producto de la pandemia decretada a nivel mundial, los fieles deberán conformarse con mostrar su devoción al santo patrono de la providencia desde sus hogares y seguir las ceremonias por medio de las redes sociales. 

Bajo la consigna “Unidos, por la paz, pan, tierra, techo y trabajo”, los fieles comenzaron a vivir desde anoche las diversas ceremonias previstas, mucha de ellas trasmitidas por los principales canales de Capital Federal. 

En el valle de Punilla, la gruta del Santo del Pan y del trabajo está enclavada en Tanti. Quienes quieran llegar hoy allí, no podrán hacerlo debido a que el municipio ha dispuesto un operativo para evitar la conglomeración de peregrinos en el sector de las grutas. 

¿Quién era San Cayetano?

San Cayetano nació en una familia acomodada y decidió dejar todo atrás para dedicarse al cuidado del prójimo. Ese gesto de renuncia y entrega fue muy valorado y cada 7 de agosto, en recuerdo del día de 1547 en que falleció, miles de fieles se acercan a su iglesia para honrarlo, pedirle trabajo o agradecer aquellos que lo tienen.

Patrón del pan y el trabajo, San Cayetano fue hijo del conde Gaspar de Thiene y de María di Porto. Estudió derecho en la Universidad de Padua pero desde muy joven sintió una necesidad de ayudar a los demás, sobre todo a los más necesitados a través de la fe y de la iglesia católica. Apenas concluyó sus estudios comenzó a trabajar en la corte del Papa Julio II, en Roma, como protonotario papal. Y durante esa práctica profundizó una vida de reflexión y filosofía.

En ese camino del pensamiento, San Cayetano creó la Asociación del Amor Divino, que tenía como objetivo enseñar a los socios a llevar una vida basada en la ayuda a los demás, especialmente a los enfermos y a los más necesitados.
Además, en Venecia fundó un hospital para enfermos terminales, donde se los cuidaba durante la última etapa de su vida.

Finalmente, San Cayetano se desprendió de todos sus bienes y se los brindó a los más pobres. Estaba convencido, entre otras cosas, de que la iglesia debía tener como objetivo primordial renovar el espíritu y fortalecer la labor misionera de los sacerdotes.
 

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