Cultura

Estancia Vieja abre el museo de poetas y escritores Oscar Monasterolo

miércoles, 13 de octubre de 2021 · 10:32

En el salón de artes "El Escarabajo Azul", se inaugurará el próximo sábado 30 de este mes, el museo de poetas y escritores "Oscar Monasterolo".

Monasterolo, compartió una larga amistad con Manuel Mujica Lainez  y el historiador y periodista desaparecido recientemente, Francisco Capdevila de la Junta de Historia de La Cumbre, lo recordó con una anécdota: 

"Una tarde del año 80, Manuel Mujica Lainez recibía de Oscar Monasterolo, amigo muy cercano, un regalo especial: un gatito pequeño que tendría una o dos semanas de vida.

El escritor al momento de verlo, lo estrechó contra su pecho y dijo: “desde hoy te llamarás Balzac”, pensando en Honore de Balzac (1799-1850), aquel novelista francés de personajes crudos y toscos. Quizá también recordando a Víctor Hugo que solía decir “Dios hizo al gato para dar al hombre el placer de acariciar al tigre”, pero posiblemente con la intima convicción que ese gatito podría ser parte de una futura novela como lo fue el perro Cecil.

Mientras lo acariciaba rememoraba su obra, donde aquel duque había hecho justicia con quienes alimentaban a “la grey gatuna en la soledad de Bomarzo”, pensando que este pequeño felino bien podría ser un descendiente de esos “atigrados rebeldes”.

Cada noche, a la luz de la lumbre del hogar, allí en El Paraiso; la mano, donde se perfilaba un anillo con la figura de un escarabajo, recorría cariñosamente la aterciopelada piel del animal, que reposaba a sus anchas en una alfombra, junto al viejo sillón.

Los alfeizares de las ventanas fueron su permanente puesto de observación en las tardes de estío y sitio de placer viendo planear las hojas en las gélidas mañanas otoñales.

Precisamente, una madrugada de otoño, en aquel abril de 1984, su amigo Manucho, decidió cruzar los límites estelares y desde ese día Balzac nunca más volvió a ingresar a la residencia, muy de vez en cuando lo hacia a una vieja cocina en la parte superior del edificio.

Desde lejos oteaba la casa, desde otra morada, cuando estuvo al cuidado de Anita de Alvear y después con Lucia Pravia. Tal vez Balzac veía y oía las cosas que no percibimos el resto de los mortales.  

Así pasó el tiempo y una tarde de invierno, de aquel 20 de julio de 1999, curiosamente, en el Día del Amigo, una mano donde se perfilaba un anillo con forma de escarabajo, dulcemente volvió para acariciar aquella piel aterciopelada. Balzac, ensayó un maullido, era un gato muy anciano de 19 años y se quedó en el intento.

Esa tarde, algunos aseveran que un señor muy elegante, de bastón y sombrero llevaba apretado contra su pecho un gato gris de mirada casi hipnótica.

Al fin estaban nuevamente juntos, el escritor y el gato, al que no pudo retratarlo en un libro. Aquel día desaparecía el último símbolo viviente de toda una época de aquella misteriosa y fascinante casona llamada El Paraiso".

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