Vinieron de vacaciones y encontraron un amigo

Carlos Paz: Una familia, un perro abandonado y una historia emocionante

Viajó cientos de kilómetros para buscar a «Teo», a quien conocieron durante su estadía en la ciudad.
sábado, 12 de marzo de 2022 · 13:27

Un padre y sus dos pequeños hijos son los protagonistas de una emotiva historia que involucra a «Teo», un perro callejero que los «adoptó» cuando se encontraban de vacaciones en Villa Carlos Paz.

Hernán tiene 41 años y llegó con sus hijos Alma (8) y Franco (10) el pasado 19 de febrero, con la intención de disfrutar de tres días de descanso en las sierras cordobesas. Son oriundos de la localidad de José Mármol (Provincia de Buenos Aires), se alojaron en el Hotel Turín y durante una visita a uno de los balnearios más conocidos de la ciudad, se encontraron con un inesperado amigo.

«Teo» se les acercó y durante toda su estadía, los acompañó de noche y de día, entablando una hermosa relación.

Llegó el día de la despedida, armaron los bolsos y se tomaron el micro de regreso a su hogar. A las pocas horas de haber arribado a su casa, la familia comenzó a pensar en el perro y sin más preámbulos, Hernán tomó la determinación de subirse a su camioneta y emprender un viaje para buscarlo.

Hernán Agrasar manifestó en diálogo con EL DIARIO: «Estuvimos tres días en Carlos Paz con mis hijos. Cuando llegamos, teníamos que hacer tiempo para entrar a la habitación y nos fuimos al río. Ahí encontramos a Teo, quien nos empezó a seguir y no tenía collar. Se vino al hotel con nosotros y estuvo al lado nuestro durante todos esos días, nos acompañaba a desayunar, a las excursiones y era muy respetuoso con nosotros. Llegó a dormir con nosotros en la pieza. Durante el último día, fuimos a la zona del río donde lo habíamos encontrado para ver si dábamos con su casa, pero no tuvimos suerte».

«Cuando nos volvimos, los chicos quedaron preocupados y se nos caían las lágrimas. Me comuniqué con el Hotel Turín (que era donde nos estábamos quedando) para ver si alguien había reclamado al perro. El sábado 26, a las siete de la mañana, agarré la camioneta y a las cuatro de la tarde llegué al hotel. Me anuncié y dije que iba a buscar a Teo y lo encontré en el patio, me reconoció y se me vino encima»; relató el hombre.

«Fue muy importante volver a buscarlo, sentí que estaba dejando a un amigo. Esa misma tarde, nos volvimos y se portó muy bien durante el viaje. Yo no le dije nada a los chicos para que no se pongan ansiosos y cuando los vieron, no entendían nada. Pensaban que había seguido el micro y no lo podían creer».

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