Cosquín
Confitería Europea, un legado «que se mantiene con amor»
Rosita Castro es nieta de los fundadores, cuarta generación desde el nacimiento de la mítica confitería que lleva adelante el sueño de José María Villanueva.La mítica Confitería Europea de Cosquín sigue su marcha generación tras generación desde que su pionero José María Villanueva, la puso en marcha tras su llegada de su terruño español: Asturias y el poblado «El Tremendo».
Rosita Castro es nieta de los fundadores y aseguró a EL DIARIO: «Soy la tercera generación. Mi abuela, mi madre, yo y ahora las dos hijas de mi hermano. Toda la familia ha trabajado y la quinta generación que está creciendo. Este legado se mantiene sólo por el amor, esto que nuestros padres nos decían en la mesa a la hora de comer: si nosotros queríamos ir al río, primero teníamos que llenar cajas de alfajores y después ir al río. Esta nueva generación que nos sigue, Evangelina y Milagros, y si dios quiere, Santino y Lautaro (quinta generación), sigue esta luz de este buen portal. Cómo decía mi abuela, esta casa tiene buen portal».
«Para nosotros es una satisfacción, le debemos todo a Cosquín porqué siempre nos dio todo. Cuando uno viene y dice acá se cocinó el Festival de Cosquín, para nosotros es muy fuerte. Yo era la más chica y la noche que se consagraron Los Quilla Huasi, esta casa tuvo que bajar la persiana grande porque estallaba de gente. Gracias a Jorge Cafrune que dijo: ´vámonos al río, a La Toma´, se pudo evacuar el negocio y seguir la fiesta. Esas cosas que se han vivido nos llenan de orgullo, hacer La Chaya con la delegación de La Rioja que traía la albahaca y mi papá que sacaba la harina. Acá vino Argentino Luna, Jorge Cafrune, Mercedes Sosa, Horacio Guaraní y mucha gente»; añadió.
«Viene mucha gente y yo les preguntó si están solitos y me responden, ´estoy tomando café con fantasmas, porque acá adentro están los fantasmas de mi juventud´. Eso es maravilloso, eso es La Europea. Nosotros tenemos clientes muy grandes que los heredé de mi abuela, hay clientes de mi abuela que me llaman por teléfono y me piden que les mande un delivery con los bizcochos. Tenemos al hijo de uno de los primeros maestros pasteleros, que ya se jubiló, pero sigue trabajando, es el primero en llegar a las seis de la mañana y el último en irse a la una de la tarde. Somos una gran familia y hemos pasado de generación en generación, no solo de los fundadores, también de los trabajadores»; precisó Rosita.
La historia de un lugar mítico
En 1813 el asturiano José María Villanueva era el maestro confitero en "El Plata" y "La Oriental" y amasando cada día el pan y los sueños, y viviendo el amor por María que le dio tres hijos; Juanita, Eduardo y José María, quienes comenzaban a corretear por la cuadra, entre madrugones y trabajo.
Pasó el tiempo y mucha agua por el viejo Río Cosquín, donde las poblaciones crecían y Juanita Villanueva, se desposaba con Saúl Castro. La sangre nueva continuaba con el sueño de Villanueva, ya Confitería Europea, convertida en tradicional esquina, donde también se podía saborear el tradicional té, poblando sus mesas en las tardecitas serranas.
Juanita y Saúl les trajeron los primeros nietos: José, Jorge y María Rosa, sin pensar siquiera que la tradición perduraría inexorable.
Llega 1961 y el suceso que marcaría la ciudad para siempre, comienza el Festival Nacional del Folklore, ese arrojo de cortar la ruta nacional en la Plaza San Martín y echar a volar las colpas y la poesía, ¿A dónde dirigir los pasos y esperar el nuevo día entre guitarra y canto? Así Confitería Europea, se convierte en la primera y más amable peña, el primer refugio cultural para el encuentro de los amantes de la noche festivalera.
Un joven Jorge Cafrune que presentaba a su promesa, la tucumana Mercedes Sosa; un tímido Argentino Luna, el mito Hernán Figueroa Reyes, palomas al viento en los poemas de Cesar Perdiguero, Chito Zeballos, las payadas del Uruguayo Araniz Arrellanos, de Cuyo llegaron los Quilla Huasi, así todos y cada uno, innumerables…. Trabajo de sol a sol para los Villanueva y los Castro, extraño destino el del asturiano: combinar las realidades con los sueños de los hombres.
Llegado a estos días, la familia también sigue poblándose de nuevos integrantes, la cuarta generación, Federico, María Belén, Evangelina, Milagros y Cecilia, quienes al igual que José María Villanueva y Saúl Castro, encontraron su pasión detrás del mostrador y en la cuadra, donde se fabrican las dulzuras, alimentando cada día este sueño de continuidad, junto a los tres pequeños retoños: Santino, Victoria y Guillermina que integran la quinta generación, que ya andariegos y traviesos, alegran los días familiares.