Suman pruebas contra la Coopi

Un satélite mostró cómo se contaminó el lago San Roque

Los sectores más afectados coinciden con los sitios donde hubo volcamientos de líquidos cloacales.
martes, 14 de marzo de 2023 · 12:46

Un estudio realizado por el Instituto Gulich (UNC/Conae) aporta pruebas claves sobre la contaminación del lago San Roque y el impacto que los volcamientos cloacales han tenido sobre el embalse, poniendo en evidencia que muchos afloramientos de algas se encuentran vinculados al manejo irregular que la Coopi hizo de la planta de tratamientos.

Las imágenes satelitales (dadas a conocer a fines del pasado mes de enero) muestran el deterioro del lago y revelaron un dato clave en el marco de la denuncia que la Municipalidad hizo contra la prestataria, a quien se acusa de haber atentado contra el saneamiento. «El punto de descarga de la planta de tratamiento de aguas servidas de la ciudad de Carlos Paz coincide con un foco de afloramiento de algas, principalmente durante la primavera y el verano (...) «Se trata de un indicio concreto de que el agua vertida tras el tratamiento de los efluentes todavía conserva una elevada carga de nutrientes, que no pudo ser retenida completamente durante su procesamiento»; revela el estudio científico, que identificó las zonas con mejor y peor calidad de agua.

Esta situación no hace más que fortalecer con pruebas fehacientes las presentaciones (una en 2019 y otra hace algunas semanas atrás) que el municipio hizo contra la Cooperativa Integral, luego que se detectara que los afloramientos de algas estaban vinculados a los volcamientos de líquidos sin tratamiento desde la planta de Costa Azul.

El mapa permite visualizar que el río San Antonio es el afluente que aporta la mayor cantidad de nutrientes en términos generales, aunque hubo un crecimiento de la contaminación originada por la falta de redes cloacales en la cuenca media de Punilla y su impacto en Cosquín. Los mapas de primavera y verano, a su vez, sirven para mesurar el impacto de los dos principales ríos que desembocan en el lago. Al respecto, se señaló, que «si bien históricamente el río San Antonio ha sido considerado como el principal responsable de la contaminación del embalse, los resultados ahora apuntan al río Cosquín como el más perjudicial».

Para la elaboración del estudio, se utilizaron imágenes provistas por los satélites de la misión Sentinel 2, de la Agencia Espacial Europea. La investigación se realizó desde 2016 y 2019 en el marco de un programa impulsada por el Ministerio de Agua, Ambiente y Servicios Públicos de Córdoba y estuvo a cargo de Alba Germán, Michal Shimoni, Giuliana Beltramone, María Inés Rodríguez, Jonathan Muchiut, Matías Bonansea, Marcelo Scavuzzo y Anabella Ferral.

La proliferación de algas está asociada a una mayor presencia de nutrientes, entre los que se cuentan las cenizas de los incendios y los residuos cloacales sin tratamiento adecuado. Los resultados indican que la calidad del agua empeoró con los años y que hay microorganismos (invisibles a simple vista) cuya concentración alcanza niveles extremos que modifican el color del agua.

Según se precisó, el problema aparejado a ese cuadro «es la dificultad de extraer el olor y el sabor del agua durante el proceso de potabilización, además del taponamiento de los filtros. Por otra parte, las cianobacterias (un tipo de alga) son potencialmente tóxicas, por cuanto representan un riesgo para el desarrollo de actividades recreativas en el embalse»; puntualizaron.

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