Un joven de Carlos Paz lidera un equipo ganador de un concurso de la Nasa

miércoles, 3 de abril de 2024 · 16:16

Villa Carlos Paz. Un joven radicado en Villa Carlos Paz, Tomás Liendro (27), lidera un equipo de argentinos que ganó a fines de 2023 el hackatón NASA International Space Apps Challenge, una competencia de prestigio mundial.

Allí presentaron su aplicación, Ainoken, que consiste en un mapa 3D de la Luna donde se muestran los eventos de los lunamotos, detectados a partir de instrumentos que fueron dejados durante las misiones Apolo. A través de un mail se enteraron del glorioso triunfo, y supieron que tienen la posibilidad de asistir a la ceremonia de premiación en Estados Unidos el próximo 4 de junio. Mientras recaudan fondos para poder viajar, trabajan en los avances de otro de sus prometedores proyectos, RoverTito, el primer rover lunar de América Latina. En diálogo con Infobae, cuentan de dónde viene su pasión por el espacio, y el deseo de inspirar a las nuevas generaciones.

Tomás Liendro tiene 27 años y es ingeniero mecánico. Nacido en Santa Cruz, actualmente vive en Villa Carlos Paz, Córdoba, junto a su pareja -que cumple el rol de mentora-, Sol Maldonado Betanzo, de 28, ingeniera electrónica, oriunda de Comodoro Rivadavia, Chubut. Dolores Avalis, de 26, es diseñadora industrial, oriunda de Villa Mercedes, San Luis, y erradicada en San Carlos de Bariloche, Río Negro. Fabián Burgos, de 25, es ingeniero electrónico y nació en Sunchales, Santa Fe, pero también vive en Bariloche. Lautaro Mendieta, de 28, es ingeniero en telecomunicaciones, porteño de nacimiento, se instaló en Viale, Entre Ríos. Juan Manuel Losarcos, de 27, es geólogo, oriundo de Santa Rosa, La Pampa, y está cursando su doctorado en Geología Planetaria en Illinois, Chicago. Santiago Núñez es ingeniero electrónico y analista programador universitario, comoderense y residente de su ciudad.

Todos ellos forman parte del proyecto que ganó, y aunque trabajan codo a codo hace casi dos años, todavía varios de ellos no se conocen personalmente. “No tenemos ni una sola foto todos juntos, porque como esto nació en pandemia, todo fue a través de meets, lo que nos permitió ser un equipo federal, y que no hubiera barreras geográficas”, expresa Sol. El día de la premiación en Estados Unidos, cuando visiten la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) será la primera vez que estarán reunidos frente a frente, y sueñan con ese momento.

Aunque tienen distintas formaciones profesionales, cada uno aportó sus conocimientos, y tienen en común una inmensa motivación. Con tan solo una hora de charla con ellos se percibe el respeto que los caracteriza y la admiración que sienten como colegas por los logros que han alcanzado. Por más numerosa que sea la conversación, ninguno quiere interrumpir al otro, quieren darle lugar a que todos participen, y ninguno busca protagonismo, sino brindar servicio. “Desde muy chiquito me gustaba la electrónica, es algo que se mantuvo siempre en mi vida y después con el paso de los años me fui formando, pero recién cuando entré a este equipo empecé a estar más inmerso en el diseño espacial”, explica Fabián sobre sus inicios. Algo similar dice Dolores, que cuenta que cuando era niña le encantaba dibujar, armar y desarmar cosas. para indagar cómo funcionaban.

“Este concurso me hizo descubrir nuevas aficiones, porque sino me hubiera sumado, realmente no me habría dado cuenta de que me gusta mucho la configuración física, y hoy en día estoy trabajando en eso, en la parte satelital”, explica la diseñadora industrial. A su vez, todos coinciden en que todo lo relacionado al espacio siempre les generó curiosidad, pero lo veían como algo “muy lejano”, sin imaginar que podría ser su campo de estudio en el futuro. “Como la mayoría, más que en un documental o en una película de ciencia ficción, nos parecía imposible llegar al espacio, pero cuando uno trabaja con gente que le gusta lo que hace, que está apasionada, las oportunidades aparecen, y esto fue posible gracias a que se juntaron un par de chicos convencidos de podían hacer un proyecto de alta tecnología, y demostraron que los profesionales argentinos tenemos una capacidad increíble, y que simplemente necesitamos trabajar en conjunto”, sentencia Juan Manuel, conectado a la charla desde Chicago.

Los jóvenes talentos hicieron cuentas y estiman que entre pasajes y estadía requerirán un mínimo de 3.500 dólares por persona. “Estuvimos hablando con mucha gente, para ver quién podría apoyarnos, desde algunos privados y también entes municipales, y si todo sale bien, con la ayuda de algunos organismos podríamos cubrir cuatro pasajes, pero faltarían dos más, es decir, 7.000 dólares, una cifra bastante elevada”, revela la mentora del equipo. Con mucho respeto, confiesan que todavía no pidieron ayuda a través de las redes sociales, porque no quisieran tener que recurrir a la solidaridad ciudadana. “Sabemos cómo está todo hoy, y primero queremos tocar todas las puertas posibles para encontrar sponsors, estamos en esa búsqueda para todo el que nos quiera ayudar”, indican, y ofrecen como medio de contacto su cuenta de Instagram, @spacebeetech.

Tienen muchas ganas de contribuir a nivel nacional en la organización de futuras sedes para generar actividades y potenciar la temática que tanto los apasionó. “Queremos generar una comunidad en las distintas localidades, para devolverle a la ciudadanía y a la población todo el apoyo que nos han brindado, más allá de lo económico, cuando nos dicen que somos un orgullo para el país nosotros nos sentimos muy agradecidos, y queremos que nuestra sociedad tenga una perspectiva de desarrollo tecnológico, que realmente levante la cabeza y pueda ser reconocida a nivel mundial, sentirse partícipe y protagonista de lo que está ocurriendo en el mundo”, expresa Tomás.

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