Se trata de un hermoso mirador
La misteriosa escalera al cielo: La historia de la calle Tokio en Carlos Paz
Al llegar a la cima, la vista panorámica del lago San Roque y la ciudad se vuelve algo espectacular.Villa Carlos Paz está llena de nombres de calles que reflejan su identidad serrana, pero hay una que rompe el molde y se ha convertido en una leyenda urbana: la Calle Tokio. Ubicada en el barrio Altos de las Vertientes, esta arteria no es famosa por un edificio, sino por su peculiar y abrupto final: una imponente escalera de piedra que, para muchos, es tan solo un desafío físico que ofrece las mejores vistas de la ciudad.
Aunque las cifras varían, se popularizó la idea de que está compuesta por sesenta escalones que, al no conectar con otra calle pavimentada en su cima (o no llevar a un destino turístico), se volvió como característica como una «escalera a ninguna parte».
Sin embargo, para los vecinos y deportistas, es mucho más que una curiosidad.
Está considerada uno de los mejores miradores naturales de la ladera serrana. Al llegar a la cima, la vista panorámica del lago San Roque y la ciudad se vuelve algo espectacular especialmente al atardecer. Su desnivel y su extensión la han convertido en un popular circuito de entrenamiento, comparable en dificultad y uso al ascenso al Cerro de La Cruz. Es un punto de encuentro habitual para runners y personas que buscan el ejercicio de montaña.

La historia reciente de la Calle Tokio está marcada por la vocación y el compromiso vecinal. Desde hace años, los habitantes de la zona de Altos de las Vertientes han impulsado proyectos para refuncionalizar la escalera. El objetivo principal es que este punto de la ciudad sea reconocido e integrado como un verdadero atractivo turístico.
Entre las principales propuestas impulsadas por los vecinos se encuentran normalizar la cima como un punto turístico con bancos y cartelería, aprovechando la vista inigualable que ofrece del lago y las sierras y lograr la apertura y conexión de ese tramo de la calle con otras arterias como San Francisco de Asís.
La escalera también ha sido foco de campañas de limpieza impulsadas por voluntarios, quienes buscan preservar la belleza del lugar ante la inconducta de algunos visitantes que dejan residuos, reflejando el fuerte sentido de pertenencia y rescate de este espacio público único.
Si bien se conoce su topografía y la importancia que ha adquirido para la comunidad, el origen exacto del nombre sigue siendo un enigma. Es también un ejemplo de cómo los urbanistas de Carlos Paz han optado a lo largo de su historia por nombres que rompen con la tradición local, yendo desde la flora autóctona hasta referentes geográficos mundiales.