Encuentro de Poetas con la Gente
Antonio Preciado: poesía, memoria y política en el corazón de Cosquín
por Luis López (Especial para EL DIARIO).La palabra volvió a ocupar un lugar central en el Festival Nacional de Folklore de Cosquín. La poesía también tiene acento afro, memoria y territorio. Y en Cosquín, cuna del folklore, esa voz llegó desde Esmeraldas (Ecuador), en la Segunda Luna, de la mano de Antonio Preciado Bedoya, uno de los poetas más representativos de la literatura latinoamericana.
Su participación en la 24ª edición del Encuentro de Poetas con la Gente no fue solo una visita ilustre: fue el encuentro de una tradición ancestral con un escenario donde la palabra popular siempre tuvo un lugar central.
Y esto se dió luego que el poeta salteño radicado en Córdoba Hugo Francisco Rivella, pateara el tablero de lo formal y se dirigiera al presidente de la Nación con un duro fragmento señalando: «Se cree un león y tan sólo es una rata..,»
Tampoco el poeta ecuatoriano Antonio Preciado Bedoya se quedó atrás y en una Latinoamérica políticamente más endurecida en sus discursos, aprovechó su oportunidad para reavivar el debate sobre el cruce entre arte, identidad y política. «Cosquín tiene identidad propia y no depende de un gobierno de derecha o de izquierda para ser un símbolo de resistencia»; dijo en diálogo con EL DIARIO.
Preciado es poeta, humanista, catedrático universitario y exfuncionario diplomático y no pasó inadvertido en Cosquín. Su obra poética, profundamente vinculada a la negritud, la memoria ancestral y las luchas de los pueblos afrodescendientes, ha sabido articular desde siempre una mirada estética atravesada por un fuerte compromiso social y político.

Nacido el 21 de mayo de 1941 en un contexto de profundas carencias materiales, Preciado encontró en la palabra un camino de superación personal y colectiva. Criado por su madre y marcado por la transmisión cultural de su abuela materna, desde muy joven incorporó las tradiciones afroesmeraldeñas, los rituales, la música y la oralidad como parte constitutiva de su identidad poética. La lectura nocturna a la luz de un candil y el trabajo desde temprana edad moldearon una sensibilidad que luego se traduciría en una obra reconocida a nivel internacional.
Autor de más de una decena de libros de poesía, entre ellos «Jolgorio», «Este hombre y su planeta», «Poema húmedo» y «De boca en boca», sus textos han sido traducidos a varios idiomas y forman parte de antologías nacionales y extranjeras. Sus poemas, de fuerte sonoridad, dialogan con la marimba, el mar y la vida del hombre del campo, inscribiéndose en una tradición afroamericana que reivindica la palabra como memoria viva.
Cultura y diplomacia
Además de su trayectoria literaria, Preciado desarrolló una extensa carrera académica y política: fue rector universitario, ministro de Cultura del Ecuador, embajador ante la Unesco y representante diplomático en Nicaragua, entre otros cargos. Esa combinación entre poesía y compromiso público es la que hoy genera lecturas encontradas en un festival que, para muchos, debería mantenerse ajeno a los discursos políticos.
En Cosquín, donde la música canta y cuenta la historia de los pueblos, Antonio Preciado Bedoya recordó que la poesía también sabe cantar y contar. Y que, cuando la palabra se pronuncia desde la memoria y la identidad, no solo emociona: deja huella.