La muerte que conmovió a un pueblo

El viernes 13 de marzo, dos días después de haberse denunciado su desaparición, cerca de la estación número 9 del Vía Crucis, el cuerpo de Andrea fue encontrado en una zona de monte tupido, cubierto con una pirca de piedra, completamente desnudo y con signos de haber sido ultrajado.
viernes, 9 de marzo de 2018 · 16:56

Carlos Paz. Aquel triste 11 de marzo del año 2015, en horas de la tarde, Andrea Castana dejó a sus hijos en la escuela Remedios de Escalada de San Martín. Por aquel entonces, tenía 35 años y dejó su auto Ford Ka de color negro estacionado frente a una despensa y emprendió el ascenso al cerro, como lo hacía semanalmente.

Llevaba un tiempo separada de su marido y su corazón ya palpitaba al ritmo de un nuevo romance. Justamente, a su pareja le envió la última foto desde la cima del cerro. Andrea hizo cumbre, respiró hondo y comenzó el descenso. Un ruidoso tropel le anunció que alguien venía en contrasentido. Era un periodista que conocía. Se saludaron con la más cálida simpatía, pero sin detenerse. Siguió su marcha y pasaron algunos segundos hasta que el asesino se cruzó en su camino. El periodista que saludó fue quien escuchó su grito desgarrador, que retumbó en las quebradas desgarrando el silencio. Algo terrible estaba sucediendo.

La Policía tardó casi cuatro horas en acudir al llamado y poco tiempo después, investigadores, familiares, curiosos y periodistas montaron un circo romano al pie del cerro. Las horas avanzaban y Andrea no aparecía y cuando llegó la noche, se hicieron las primeras detenciones en medio de un clima de nervios, incertidumbre y angustia.

El 13 de marzo, dos días después de haberse denunciado su desaparición, cerca de la estación número 9 del Vía Crucis, el cuerpo de Andrea fue encontrado en una zona de monte tupido, cubierto con una pirca de piedra, completamente desnudo y con signos de haber sido ultrajado.

Quien la encontró confesó que el hallazgo fue azaroso y que en realidad, encontró el cadáver porque una piedra se cayó y dejó ver parte de sus pies. Más tarde, la autopsia indicó que alguien la atacó en medio del trayecto, abusó de ella y la estranguló. El asesino escondió el cadáver y en otro sector, mucho más abajo, desparramó su ropa.


No es un crimen perfecto, estuvo mal investigado

El caso Castana marcará un antes y un después en la investigación criminal en la Provincia de Córdoba, ya que mostró un compendio de errores.

En una primera instancia, nadie le dio crédito a la denuncia del último testigo ocular que se cruzó con Andrea, el periodista que escuchó el grito de la joven y llamó inmediatamente a la Policía. Los efectivos tardaron más de cuatro horas en subir al cerro y una vez que comprendieron la gravedad del caso, dejaron de lado los protocolos profesionales y arrasaron con la escena del crimen.

Esa tarde, cualquiera que llegaba al pie del cerro, subía y bajaba sin que nadie controlara. El cuerpo de Andrea fue encontrado por un voluntario que participaba en la búsqueda cerca de la estación número 9, en una zona boscosa y casi inaccesible y por un detalle azaroso. Más tarde se conoció que al menos una decena de personas pasaron por el lugar sin haber visto el cadáver.

Luego que fuese encontrado el cuerpo de Andrea, casi 48 horas después de su desaparición, fue trasladado y la justicia ordenó que una comisión policial preservara el lugar. Esa noche hacía frío, por lo que los encargados de cuidar el lugar, cortaron algunas ramas y encendieron una fogata.


¿Existe un violador serial en el Cerro de la Cruz?

El cordobés Marcelo Mario Sajen fue el máximo violador serial del país. Terminó suicidándose en diciembre de 2004, luego de verse acorralado por la Policía y tras haber violado cerca de 100 jóvenes en las inmediaciones del Parque Sarmiento de la ciudad de Córdoba.

«El Sajen carlospacense» habría violado al menos a tres mujeres, entre ellas, Andrea Castana. Y  con esa hipótesis, se abrió otra línea investigativa. No creen que la joven madre haya sido violada y asesinada por un hombre de origen humilde y con poca preparación, sino que apuntan a un hombre con estudios y una posición económicamente estable. Asimismo, sospechan que es una persona conocida, quizás con pertenencia a alguna institución o un comerciante de la ciudad.

Esta otra línea investigativa apunta a que el asesino está en Carlos Paz y no en San Nicolás. Es tan audaz la apuesta que quienes defienden esta hipótesis, aseguran: «Cuando caiga, va a haber conmoción en la sociedad».

«El violador de la Cruz» arrebataba a sus víctimas, las dominaba físicamente y luego las sometía. No era como Sajen que las confundía con preguntas y las sometía en terrenos que él conocía, el asesino de Andrea Castana se movió con sigilo y acechó a su víctima. Como el puma de las sierras que espera el momento para abalanzarse sobre su presa, mata y se esconde.


Por Luis López

(Especial para El Diario)

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