«Que nadie más sufra lo que yo sufrí, llevo mi hijo como bandera»

viernes, 11 de octubre de 2019 · 08:00

Córdoba. El dolor se convirtió en lucha y alumbró la primera denuncia por violencia obstétrica en Córdoba. Yanina Vera sacó fuerzas de donde no tenía y le puso rostro a miles de mujeres que padecen maltratos, desinformación y abusos mientras transitan su primer embarazo. Aún conmocionada por la pérdida de su primer hijo, sueña que su historia y su nombre, Caetano, se conviertan en una bandera. «Que nadie más sufra lo que yo sufrí»; confiesa en una entrevista concedida a El Diario.

Más de ochenta páginas componen la denuncia que presentó junto a su abogada Lola Guerra contra el Hospital Ferreyra, la Clínica Caraffa, la obra social APROSS y sus respectivos directores.

Concretamente, la presentación da cuenta de violencia física, simbólica y psicológica bajo la figura de violencia obstétrica (que se encuentra silenciada y naturalizada). La historia se remonta a julio de 2018, cuando Yanina Vera fue trasladada desde el Hospital Ferreyra a la Clínica Caraffa con un cuadro de alta presión arterial en el embarazo y sin diagnóstico. «Yo era paciente del Hospital Ferreyra y me enviaron a la Clínica Caraffa cuando estaba por tener a mi hijo, me tuvieron de un lado para el otro y con un trato completamente despersonalizado, nadie me decía nada, no sabía ni dónde iba ni cuándo. Todo esto sucedía mientras tenía que entrar a cesárea para tener a mi hijo. Cuando me trasladaron, ni siquiera le enviaron mi historia clínica a la Caraffa y me metieron al quirófano sin controles médicos previos ni nada, sin decirme qué estaba sucediendo»; aseguró.

Fueron horas de extrema tensión y angustia para ella y el papá de su hijo. Caetano nació y doce horas después se lo dejaron ver. Según consta en la denuncia, los médicos le dijeron que no había ningún inconveniente pero que lo colocarían en la incubadora para que ganara un poco de peso.

Casi una semana después y sin que el padre alcanzara a tenerlo en brazos, le comunicaron que su bebé había fallecido. «Fue terrible lo que hicieron, la falta de información, los interrogantes que no saben contestar, no tuvieron ni un poco de humanidad, ni respeto por nosotros. Queremos saber de qué murió nuestro hijo, porque hay indicios de que cambiaron cuatro veces la causa de la muerte en el certificado de defunción. No pudimos darle una muerte digna»; sostuvo la mamá.

Lo que siguió después, desnudó las falencias del sistema de salud. La corporación médica y sus tentáculos que dificultaron la recolección de pruebas, profesionales de la salud que se negaban a elaborar informes sobre el cuadro de Yanina, complicidades y lealtades. Con mucho esfuerzo, se constituyó un expediente con argumentación jurídica, documentación y testimonios que darían cuenta sobre violaciones a la Ley de Parto Humanizado, a la Ley de Derechos del Paciente, a la Ley de Violencia contra la Mujer y tratados de Derechos Humanos. «El problema es el sistema, pero también entendemos que hay responsabilidades con nombre y apellido. Hay que visibilizar que yo padecí violencia de género y violencia obstétrica, para que no vuelva a pasarle a otra mujer. Por eso, también pedimos en la denuncia que se ordene al Poder Ejecutivo y al Ministerio de Salud que los profesionales médicos tengan otro tipo de formación además de la técnica. Los médicos deben formarse en género, para acompañar a las madres y sus familias, para respetar el parto y no incurrir en situaciones violentas o efectuar prácticas sin consentimiento»; puntualizó.

En otro fragmento de la entrevista, Yanina destacó: «Pedimos que se capaciten a los profesionales de la salud y se presente un plan detallado de qué van a hacer las obras sociales y las instituciones de salud para evitar situaciones de violencia obstétrica. Y además pedimos que los profesionales que incumplen estas normas, como los que me tocaron a mí y a mi hijo, sean apartados de la atención de partos. Se violaron mis derechos como mujer y más allá del fatal desenlace que tuvo todo esto, si mi hijo aún estuviera con vida, seguiría siendo un hecho de violencia obstétrica contra una mujer. Yo no quiero que esto vuelva a pasarle a nadie más, Caetano es una bandera de amor».

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