A 30 años del femicidio que convulsionó al país

María Soledad murió soñando con su viaje de estudios a Villa Carlos Paz

Informe especial de Luis Hernán López
martes, 8 de septiembre de 2020 · 00:14

Por Luis Hernán López

 

Antes de ser torturada y asesinada la joven catamarqueña había participado de una fiesta para recaudar fondos para el viaje de egresados a Villa Carlos Paz en la discoteca Le Feu Rouge. Su curso finalizaba los estudios secundarios en el Colegio del Carmen y San José.

Patricia de La Colina, ex compañera, recordó que parte de lo recaudo era para costear el viaje de María Soledad a esta ciudad. Su mamá, Ada Morales, señaló a EL DIARIO, que anhelaba ese viaje y que su materia pendiente fue conocer la ciudad que tanto añoraba su hija.

Las compañeras de María Soledad en su viaje a Carlos Paz posan en el CuCu

 

San Fernando del Valle de Catamarca 

 

Este 8 de septiembre se cumplen 30 años del brutal crimen -que hoy llevaría la caratula de atroz femicidio-  de María Soledad Morales, la joven catamarqueña, perteneciente a una familia humilde, cuyo asesinato se transformó en un símbolo de la impunidad y del encubrimiento del poder político y judicial, que nunca se juzgó.

El caso tuvo una amplia repercusión nacional y terminó con la intervención del gobierno de la provincia de Catamarca, que lideraba Ramón Saadi.

El crimen horrendo de la adolescente puso de pie a los catamarqueños que originaron las "marchas de silencio" liderada por la rectora Martha Pelloni, rectora del colegio al que asistía María Soledad, y que lograron la detención y posterior condena de Guillermo Daniel Luque -hijo del entonces diputado nacional Ángel Luque, fallecido en 2011- y Luis Raúl Tula.

La noche en que María Soledad Morales (17), fue desaparecida, torturada y su cuerpo mutilado y arrojado a la orilla de una ruta donde fue encontrada, participó junto a sus compañeras de curso en la discoteca Le Feu Rouge, de una fiesta para recaudar fondos para costear el viaje de egresados a Villa Carlos Paz. 

Patricia de La Colina, ex compañera, a quién el episodio la transformó en una de las líderes de las marchas para reclamar justicia y símbolo juvenil de la década de los 90, dialogó con EL DIARIO para recordar el truncado viaje de egresado de María Soledad Morales: " Desde un año antes, ya habíamos decidido viajar a Villa Carlos Paz, y como a todas nos pasaba, soñábamos con ingresar a  los boliches que era renombrados por todos lados. La noche en que la asesinan, hacíamos la fiesta para recaudar fondos de varias que no lo podían pagar entre ellas, la Sole. Si bien pudimos concretar el viaje en noviembre de 1990, no fue lo mismo, teníamos sobre nuestras espaldas el gran dolor de nuestra compañera asesinada".

Hoy Patricia de La Colina, tiene 47 años, vive en San Fernando del Valle de Catamarca y tiene dos hijos: uno de 23 y otro de 19 años: "paramos en un hotel hermoso en la calle Libertad, Mon Petit; no lo recuerdo, pero creo que se llamaba así. Cada mañana de nuestro viaje, teníamos la rutina de juntarnos con las chicas en la entrada del hotel y cantarle a la Sole (María Soledad Morales). Podíamos percibir que nos acompañaba, que estaba allí con nosotros" destacó.

Patricia recordó que estuvieron en Villa Carlos Paz una semana, y que recorrieron los lugares más conocidos y por donde pasan todos los egresados, como el reloj Cucú, la aerosilla, los catamaranes y los boliches históricamente visitados por los estudiantes como Keops , Khalama, Molino Rojo y los desaparecidos Bangkac y Karnak.

"También la empresa nos llevó a recorrer, Cosquín, La Falda, el Zapato (Capilla del Monte), la aerosilla de Los Cocos y la ciudad de Córdoba"   Concluyó.

 

 

Ada Morales: "También fue mi sueño conocer lo que mi hija no pudo" 

 

Por su lado Ada Rizzardo  de Morales, mamá de María Soledad, señaló que un año antes de terminar la secundaria su hija ya soñaba con llegar a la villa serrana. En diálogo con EL DIARIO, recordó que "con las chicas (sus compañeras), se organizaban para juntar dinero y pagar el viaje. Fue una frustración, para todos ver que sus compañeras iban a concretar sus sueños y el de mi hija como su propia vida estaban truncos".

Ada Morales, destacó que a lo largo de 30 años siempre soñó con llegar a Villa Carlos Paz y conocer lo que María Soledad no pudo: " por diez años tuve que luchar para que se haga justicia por el asesinato de mi hija. Luego me dediqué a reconstruir mi familia y en el camino tuve que sufrir la muerte de mi compañero (Elías Morales). Ahora estoy abocada a mis hijos y nietos, intentando salir de la pesadilla".

Con respecto a las ex compañeras de secundario de su hija, Ada Morales, señaló  "Siempre hasta el último día de mi vida les voy a agradecer a las ex compañeras de María Soledad, que no tuvieron miedo, que enfrentaron al poder, salieron a marchar a las calles.

La hermana Martha no se los permitía en ese momento, porque tenía miedo de que les pasara algo y les dijo que marchen, pero en silencio. Ellas le dijeron ''sí hermana, todo va a hacer en silencio'' y con apenas 17 años salieron, pidieron justicia en silencio, sin violencia"

 

30 años de un caso conmocionante

 

La monja Martha Pelloni, ex rectora del Colegio del Carmen y San José donde asistía la joven catamarqueña violada y asesinada en 1990, dijo "fue un destape el haber podido denunciar públicamente". María Soledad, fue "el primer femicidio que se hizo público"

La profesora y religiosa Pelloni contó a Télam que, al conocer "la dimensión del asesinato de María Soledad, que en realidad fue el primer femicidio que se hizo público" no han "parado" para pedir condena para los responsables del crimen.

"Fue un destape el haber podido denunciar públicamente. El haber logrado esas marchas fue muy importante porque lo único a lo que le tienen miedo quienes están en el poder y tienen que ejercer justicia, es a la presión social", aseguró.

Pelloni (79), recordó que la primera marcha, en realidad, fue salir "a rezar a la Catedral (ubicada al lado de la Casa de Gobierno catamarqueño) porque no se podía estar en el colegio, eran intolerables los resentimientos que había con la Policía adentro de la escuela buscando interrogantes".

La monja añadió que "las marchas se iniciaron porque el dolor era muy potente en las alumnas, quienes estaban en los preparativos de la semana del estudiante" y eso motivó que "todos los estudiantes de Catamarca se sumaran".

El encubrimiento no se investigó por decisión política, puedo asegurar que tuve las pruebas y algunas cosas me las llevaré a la otra vida porque no se puede decir todo lo que uno sabe con la maldad y la traición con las que se ha obrado, sobre todo en las decisiones políticas

"Luego quedaron fijas los días jueves y la sociedad empezó a sumarse porque ya se entrevió que había una participación de chicos de la noche, de clase media alta, del poder, del dinero y de la droga", sostuvo la monja, quien rememoró que "a María Soledad la drogaron, además de haberla violado".

Según Pelloni, entonces "había mucho miedo porque se estaba encubriendo, la Policía callaba o se metía adonde no debía meterse".

"El encubrimiento no se investigó por decisión política, puedo asegurar que tuve las pruebas y algunas cosas me las llevaré a la otra vida porque no se puede decir todo lo que uno sabe con la maldad y la traición con las que se ha obrado, sobre todo en las decisiones políticas", afirmó.

La docente añadió que en su momento culpó "al gobierno del presidente Carlos Menem, al de Catamarca y a las instituciones, que eran totalmente cerradas porque no había prensa que respondiera a la investigación de María Soledad" en la provincia, ya que, remarcó, "era un feudo".

Siempre hasta el último día de mi vida les voy a agradecer a las ex compañeras de María Soledad, que no tuvieron miedo, que enfrentaron al poder salieron a marchar a la calle

En tanto, Pelloni dijo que con la familia de la adolescente quedaron amigos y siempre ha regresado a la provincia.

 

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