L-Gante se negó a declarar en la causa por el celular robado
Buenos Aires. Elián Ángel Valenzuela, más conocido como L-Gante y quien permanece detenido desde el pasado 6 de junio por privación ilegal de la libertad y amenazas, se negó ayer a declarar ante una nueva imputación por el delito de encubrimiento porque le encontraron un celular robado.
El referente de la cumbia 420 fue trasladado desde la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) Quilmes, donde está alojado, hasta la fiscalía situada en Sarmiento y Balcarce, de General Rodríguez. Allí se negó a declarar por consejo de sus abogados defensores, Pablo Nicolás Merlo y Juan Pablo Merlo, ante el fiscal Raúl Villalba, quien lo imputó de “encubrimiento agravado”, ya que uno de los cinco teléfonos que se le secuestraron había sido denunciado como robado.
Se trata de un aparato marca IPhone modelo 12 Pro, que había sido denunciado como robado el 21 de marzo de 2021 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, según consta en la denuncia judicial.
El pasado martes, Valenzuela recibió un revés judicial por parte de la Cámara de Apelaciones de Mereces que revocó un fallo que lo beneficiaba con la excarcelación extraordinaria, mientras un juez de Garantías N°1 Gabriel Castro le otorgó horas más tarde el arresto domiciliario con tobillera electrónica, aunque esta medida recién se hará efectiva cuando quede firme.
Por qué está preso L-Gante
El 27 de mayo pasado, amigos del músico salieron de bailar de un boliche de General Rodríguez. Varios de los integrantes de la denominada “Mafilia” tuvieron un altercado con un grupo de personas, entre los que había un empleado municipal vecino del barrio.
“En ese contexto, después del incidente, la Guardia Urbana de Protección Ciudadana del Municipio demoró a los amigos de L-Gante”, detallaron fuentes del caso. Cuando el intérprete se enteró de lo sucedido con sus amigos, decidió actuar por su cuenta. “El músico tomó al empleado municipal, le apuntó con una pistola, lo obligó a subir a su coche y se lo llevó”, describieron.
Así, condujo unas pocas cuadras dentro del barrio Bicentenario, hasta que halló y amenazó a la segunda víctima para que ingrese a su auto”. Así, aseguró un investigador, “los retuvo por 20 minutos, diciéndoles: ‘Si no sueltan a mis amigos, no los suelto a ustedes’”.
Cuando L-Gante se enteró de que sus amigos “habían sido sólo identificados, sin tomarse decisión de restricción de su libertad”, dejó descender de su vehículo a las personas que retenía.