¿Por qué nos ponemos colorados cuando sentimos vergüenza?

Ponerse colorados es algo que le sucede a muchas personas en determinadas situaciones. La cara cambia de color y deja en evidencia a cualquiera.
martes, 8 de septiembre de 2020 · 09:08

Constantemente se conocen nuevas cuestiones sobre el funcionamiento del cuerpo humano. Situaciones vergonzosas, de miedo o pudor, de temperaturas extremas o de sobresfuerzo, cualquiera de estas puede producir el enrojecimiento de la cara. El rubor afecta a todas las personas. Además, ponerse colorados, es algo que no se puede controlar, es difícil disimular y es una característica que solo tienen los seres humanos.

Charles Darwin la definió como ‘la más peculiar y la más humana de todas las expresiones’ y se relaciona con la teoría evolutiva que él mismo plantea.

Ponerse rojo es una reacción humana y natural que tiene el organismo. Es una respuesta fisiológica del sistema parasimpático. Éste se activa cuando se intuye que se cometió un error o se quiere ocultar algo. Además la vergüenza es una de las causas al igual que el miedo al ridículo, pudor, la mentira o cuando algo incomoda. También  cuando se experimenta cierto nivel de sorpresa, ira, alegría o exitación sexual.

Cuando se activa este sistema se agrega adrenalina a todo el torrente sanguíneo, aumenta la frecuencia cardíaca, se agita la respiración, las manos comienzan a transpirar, la sangre fluye más y las mejillas se sonrojan.

La psicóloga Raquel Fernández, del Centro de Psicología Conductual de León, aseguró: “Las personas de piel clara y fina, emotivas, ansiosas, con una alta necesidad de aprobación social y cierto reparo en mostrar emociones son precisamente las que más se sonrojan”.

Además, según los expertos sostienen que si esto pasa demuestra el correcto funcionamiento del sistema autónomo y no tiene sentido intentar corregirlo.

Cómo evitarlo

Si bien es algo que no se puede corregir ya que los expertos sostiene que se “trata de una respuesta de las personas como mecanismo de protección a la interacción social, es una manera de demostrar nuestras emociones y, además, algo inherente al ser humano”.

Pero, además explicaron que si se estudian las situaciones que lo provocan y se analizan para poder relativizar, solucionar o modificar algo que pueda paliar ese tipo de emoción. Sin embargo, no se conseguirá eliminarlo del todo se pueden modificar la manera de entender la situaciones que lo provocan y enfrentarlas de otro modo.

“Al ser una respuesta automática de nuestro organismo, poco podemos hacer para evitarlo. Lo que sí está en nuestras manos es mantener la calma y aceptar la emoción como algo natural. Ignorar el rubor será la mejor opción porque querer controlarlo nos llevará a sentir miedo a sonrojarnos cada vez que anticipemos que algo será embarazoso, ridículo o fuera de lo habitual. Es conveniente pensar en positivo. Sonrojarse delata nuestro lado más humano, nuestra vulnerabilidad, no hacerlo podría convertirnos en sinvergüenzas”, explicó la psicóloga.

 

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