Mitos y verdades que debes saber sobre el ajo crudo

jueves, 15 de abril de 2021 · 14:03

Se afirma que el ajo es nutritivo, que combate el colesterol, favorece el sistema inmunitario, reduce la presión sanguínea, es antiinflamatorio, evita resfriados, mejora el asma, que es bueno incluso contra el cáncer. Si te han recomendado comer ajo crudo en ayunas como remedio debes saber que, salvo raras excepciones, no te hará ningún mal; pero tampoco es seguro que te vaya a librar de tus dolencias o impedir que te pongas enfermo.

De lo que no podrás librarte es de ese olor tan característico y persistente -y desagradable para los demás- que deja en el aliento. Porque para beneficiarse de la mayor parte de sus virtudes es imprescindible ingerirlo crudo. 

Se sabe que comer ajos crudos no tiene contraindicaciones importantes en dosis normales, excepto para personas a quienes produce irritación de estómago o alergia, pero se advierte que puede contrarrestar el efecto de medicamentos para la circulación sanguínea (es un potente anticoagulante) y también se ha determinado que puede disminuir la efectividad de fármacos como el saquinavir, utilizado en el tratamiento del VIH.

Lo correcto es machacarlo o, mejor aún, cortarlo en finas láminas y, si se quiere suavizar un poco el sabor, mezclado con aceite de oliva, de lino, nuez o coco.

Estos son algunos de los muchos beneficios de comer ajo crudo:

Antibiótico

La actividad antibacteriana del ajo se debe a la alicina y se considera que el científico francés Louis Pasteur fue el primero en achacarle esa propiedad en 1858. Más recientemente algunos estudios afirman que puede ser efectivo contra numerosas bacterias gram-positivo y gram-negativo y bacterias ácido-corrosivas, entre ellas la salmonela y la escherichia-coli. Se ha estudiado también los efectos positivos para la flora microbiana de la placa dental.

Antifúngico

Son muchos los hongos sensibles al ajo. Parece que los extractos de esa planta son capaces de reducir la necesidad de oxígeno de algunos de estos organismos, lo que ralentiza su crecimiento e inhibe la síntesis de lípidos, proteínas y ácidos nucleicos.

Sus extractos se usan en determinados lugares para controlar plagas en zonas agrícolas porque se cree que es tan eficaz como los insecticidas y mucho menos dañino.

Antivirus

Se ha estudiado menos su capacidad contra los virus, aunque en investigaciones in vitro se ha establecido que tiene alguna actividad contra la gripe. No se ha podido demostrar al 100% que sea eficaz para evitar los resfriados.

Colesterol

Reducir el colesterol es uno de los principales motivos para consumir extractos de ajo en Estados Unidos. En la mayoría de estudios que han dado como resultado la reducción del colesterol, había que consumir entre medio y un gramo al día, pero el descenso no era en ningún caso muy significativo, afectaba en algo al colesterol “malo”, pero casi nada en el “bueno”.

Parece que depende mucho de la dosis y que cuando más ajo se come, más disminuye el nivel de colesterol, pero se ha constatado que a la larga deja de funcionar. Y no está muy claro qué formato de ajo, si en polvo, extracto, aceite o tabletas es el más efectivo. Así que no se recomienda fiar una reducción de los niveles de colesterol a la ingesta de ajo.

Presión sanguínea

Al parecer el sulfuro que contiene este vegetal estimula la producción de ácido nítrico en las venas, lo que relaja y mejora su elasticidad y permite un paso más fluido de la sangre. Según un estudio publicado por el Diario Europeo de Nutrición Clínica, los sujetos que lograron una significante reducción de la presión sanguínea habían tomado entre 480 y 960 mg de ajo (un diente pesa unos 2 gramos).

Algunos expertos aconsejan tomar un diente o dos en ayunas durante algunos días o semanas según las necesidades. Otros aumentan la dosis hasta no menos de cuatro dientes de ajo diarios para que el resultado sea significativo. Pero advierten de que nunca debe tomarse como sustituto de ningún fármaco en caso de sufrir de tensión alta.

Antioxidante

En un artículo publicado en el Journal of Nutrition de la Sociedad Americana de Nutrición, los extractos de ajo contienen antioxidantes que prevén enfermedades degenerativas. Aunque explican que eso se consigue con extractos de ajos frescos que se han envejecido durante un periodo no inferior a 20 meses. La sustancia que se obtiene tiene propiedades antioxidantes debido a a que se han modificado moléculas muy inestables como la alicina para convertirlas en otras estables.

Por eso puede tener efectos paliativos en dolencias relacionadas con el envejecimiento, como la demencia y el Alzheimer. Aunque también en este caso, para notar sus beneficios habría que comer considerables cantidades.

Antitóxico

En dosis elevadas, los sulfóxidos del ajo son una barrera contra la toxicidad de los metales pesados. En este aspecto se han realizado estudios, entre ellos uno en una planta de procesado de baterías de coche en la que se pudo comprobar que el ajo ayudaba a reducir los niveles de plomo en la sangre en un 19%.

También evitaba o reducía síntomas de intoxicación por esos metales como el dolor de cabeza y la presión sanguínea alta.

 

 

 

 

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