Salud

Nuevo medicamento para la prevención del angioedema hereditario

sábado, 8 de mayo de 2021 · 20:19

Los pacientes con angioedema hereditario (AEH) mayores de 12 años ya cuentan en la Argentina con el primer y único tratamiento autorizado para la prevención a largo plazo de las crisis recurrentes que causa la enfermedad. Según el estudio HELP (Profilaxis Hereditaria a Largo Plazo, por sus siglas en inglés), el anticuerpo monoclonal lanadelumab redujo un 87% la cantidad de episodios moderados y/o severos de AEH, mientras que casi 8 de cada 10 pacientes no presentaron ningún episodio a lo largo de las investigaciones.

“Este tratamiento disminuirá la frecuencia y severidad de las crisis, lo que traerá aparejado un descenso importante en el impacto negativo que produce esta enfermedad en la calidad de vida de quien la padece”, afirmó el Dr. Ricardo Darío Zwiener, especialista en Medicina Interna y Alergología e Inmunología Clínica del Hospital Universitario Austral y miembro del Comité Científico de AEH de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC).

Por su parte el Dr. Daniel Vázquez, especialista jerarquizado en Alergia e Inmunología y Director del Comité Científico de AEH de la AAAeIC, señaló que “la posibilidad de controlar la frecuencia de las crisis de AEH empieza a ser una realidad en Argentina”.

“Así lo demuestran los resultados de los estudios de investigación y también su uso en la vida real en Europa, Estados Unidos y Canadá, entre otros países. Su indicación excluye a los menores de 12 años porque no fueron incluidos en el diseño de los estudios clínicos, ya que en general es a partir de esa edad cuando los pacientes comienzan a ser más sintomáticos”, explicó.

El AEH se manifiesta con episodios severos y dolorosos de edema (hinchazón) en zonas como el rostro, abdomen, manos o pies, pero también puede afectar otros órganos y las vías aéreas, poniendo en peligro la vida. Las crisis muchas veces están precedidas por sensación de hormigueo y dolor asociado a la hinchazón. Algunos pacientes pueden padecer además trastornos digestivos, como vómitos, náuseas, constipación y diarrea.

Según estadísticas internacionales, el AEH afecta a 1 de cada 50 mil personas a nivel global. En la Argentina, en tanto, se estima que hay aproximadamente 1000 pacientes que viven con la enfermedad, aunque se cree que podría haber una gran cantidad sin diagnosticar.

“El paciente pasa por innumerables estudios y terapias incorrectas antes de tener un diagnóstico certero. Muchas veces se le indican tratamientos antialérgicos o cirugías innecesarias, ya que los episodios de hinchazón o las crisis intestinales se confunden con cuadros de abdomen agudo. Esta verdadera odisea diagnóstica demora en promedio en nuestro país unos 13 años”, señaló el Dr. Vázquez, también miembro fundador de la Sociedad Latinoamericana de AEH.

El Dr. Zwiener coincidió: “La falta de diagnóstico es una problemática mundial y si bien ha ido disminuyendo en los últimos años gracias a las campañas de concientización y al perfeccionamiento de las técnicas de laboratorio, como es una enfermedad poco frecuente muchos médicos siguen sin sospechar que los síntomas no corresponden a una situación normal de alergia, sino que se trata de una patología de origen genético”.

El mecanismo de la enfermedad está dado por la producción excesiva de un mediador químico llamado “bradicinina”, responsable de la vasodilatación. En general, los pacientes con AEH presentan un déficit en la cantidad o función de una proteína llamada “C1 inhibidor”, aunque en los últimos años se han detectado nuevas formas de AEH denominadas “con C1 inhibidor normal”.

El tratamiento con lanadelumab es preventivo y actúa bloqueando la actividad de una proteína llamada calicreína plasmática. Cuando se padece AEH, la actividad de la calicreína plasmática no está controlada, lo que provoca a su vez la liberación de bradicinina en exceso. Esa liberación excesiva es la responsable de los síntomas típicos del AEH, como hinchazón y dolor. Lanadelumab regula la actividad de la calicreína plasmática, ayudando a reducir la cantidad de bradicinina liberada en el torrente sanguíneo y previniendo los síntomas asociados con el AEH. 

“La disponibilidad de esta nueva terapia en Argentina genera mucha esperanza en los pacientes, porque hasta el momento sólo contábamos con medicamentos que presentaban muchos efectos adversos y contraindicaciones. Este es un tratamiento que posiciona a nuestro país a la vanguardia en lo que concierne a las terapias más modernas y efectivas del mundo en la profilaxis de largo plazo para el AEH”, subrayó el Dr. Vázquez.

En ese sentido, el Dr. Zwiener señaló que “si bien no existen criterios rígidos”, lanadelumab está dirigido “tanto a aquellos pacientes con ataques frecuentes, severos y falta de control de su enfermedad, como a quienes tienen un impacto significativo en la calidad de vida”.

“Si bien el mayor peligro del AEH es la muerte por asfixia cuando se desarrolla un edema en las vías aéreas superiores, es igualmente peligroso en términos de percepción de calidad de vida e impacto emocional el hecho de que una persona conviva con la idea constante de muerte o estrés por tener esta enfermedad, que genera cuadros de ansiedad, depresión e impacto económico negativo”, agregó.

“Las personas con AEH en la Argentina y sus médicos ahora cuentan con una nueva alternativa terapéutica de última generación, que ha demostrado resultados contundentes en la prevención de los episodios de edema y revolucionará el tratamiento tal como lo conocemos. Estamos orgullosos de traer al país terapias innovadoras, lo que refleja nuestro compromiso con la tarea de mejorar la calidad de vida de los pacientes”, concluyó Gastón Domíngues Caetano, Gerente General de Takeda Cono Sur.

Sobre el estudio HELP

Con el objetivo de evaluar la eficacia y seguridad de lanadelumab, y mediante el cual se obtuvo la aprobación regulatoria, se realizó el estudio HELP, ensayo multicéntrico, doble ciego, de grupos paralelos, controlado con placebo. En el mismo se incluyeron 125 pacientes de 12 años y más durante 26 semanas de tratamiento continuo1. Todos presentaban AEH de tipo I o II y fueron aleatorizados para recibir lanadelumab en dosis de 300 miligramos cada 2 semanas (n=27), otros 300 mg cada 4 semanas (n=29), y los restantes, 150 mg cada 4 semanas (n=28) o placebo (n=41). El tratamiento se administró a través de una inyección subcutánea, generalmente cada dos semanas, algo que el propio paciente pudo hacer luego de ser capacitado por un profesional de la salud.

Durante la realización del estudio, que duró 6,5 meses, el 44% de los pacientes que recibió 300 mg de lanadelumab cada 2 semanas no presentó ningún episodio y se observó una reducción del 87% en los eventos y una disminución del 83% de la gravedad de los episodios moderados o severos. En tanto, en aquellos pacientes que recibieron una dosis de 300 mg cada 4 semanas la reducción de episodios reportada fue del 73%. 

En un análisis de sensibilidad Post Hoc, luego de 6 dosis de lanadelumab el 77% (n=20/26), es decir, casi 8 de cada 10 de los pacientes que recibieron 300 mg cada 2 semanas, presentaron cero episodios (día 70 a día 182) vs. el 3% (n=1/37) de quienes recibieron placebo. De acuerdo con el estudio HELP, el tiempo previsto para alcanzar una concentración en equilibrio fue de alrededor de 70 días[3]. 

De acuerdo con el estudio HELP y según se mostró en el Cuestionario de calidad de vida del angioedema (AE-QoL, Angioedema Quality of Life Questionnaire), que midió el impacto del angioedema informado por los pacientes durante el tratamiento con la nueva droga, el 81% mostró una mejora significativa en 4 dominios: temor/pena, funcionamiento, cansancio/ humor y alimentación1. Entre otras condiciones, evidenciaron menos limitaciones en la capacidad para trabajar, socializar y desarrollar actividades físicas. También menos cansancio durante el día y mejor descanso durante la noche, menor temor y pena sobre episodios impredecibles y los efectos farmacológicos negativos a largo plazo y menos restricciones respecto de lo que podían comer y beber[4]. 

En cuanto a las reacciones adversas, generalmente se registraron localmente en el sitio de inyección e incluyeron dolor, eritema, moretones, malestar, hematomas, hemorragia, prurito, inflamación, endurecimiento, sensación de calor, edema y erupción cutánea en aproximadamente 1 de cada 10 pacientes. No obstante, en el 97% de los casos fueron leves y se resolvieron rápidamente.

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