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5 razones increíbles por las que los niños deberían crecer con gatos

martes, 15 de noviembre de 2022 · 10:31

No es casualidad cuando decimos que convivir con un ser vivo desde que somos pequeños aumenta drásticamente nuestra capacidad para poder expresar emociones y nuestra capacidad de tener empatía. Si eres padre y estás pensando que tener un gato como compañero de vida es demasiada responsabilidad a la vez que tener un hijo, deberías de reflexionarlo un poco mejor.

Tienes que pararte a pensar en todas los beneficios que va a tener tu hijo si crece junto a un gato ya que desarrollará muchas habilidades que luego le ayudarán a lo largo de toda su vida. 

¿Se puede llegar a entrenar el coeficiente emocional?

Todos sabemos que nacemos con un coeficiente intelectual y que la mayoría de expertos consideran que no se puede alterar, es decir, que no podemos llegar a mejorarlo con el paso de los años. No obstante, en el caso del coeficiente emocional es como un músculo que si lo vamos entrenando se va desarrollando y va mejorando con el tiempo y con la práctica.

Es por eso que es muy interesante tener como mascota un gato ya que ayuda al niño a desarrollar ciertas habilidades emocionales que promulgan el desarrollo de la inteligencia emocional que es muy útil para el día a día.

Los niños que crecen con un gato desarrollan compasión

Lo primero que desarrolla un niño que está acompañado por un gato es la habilidad de cuidar a otros. En ocasiones, es posible que el niño tenga que hacerse cargo del gato y cuidarlo por lo que está aprendiendo a una edad temprana a pensar en otros seres vivos de manera altruista.

No estamos hablando de niños que superen los 10 años sino de niños que con tan solo 3 años pueden estar ayudando a sus mascotas como, por ejemplo, entregándoles el plato de comida en el suelo, tomar una siesta juntos o darse cariño mutuamente.

Los niños que crecen con un gato desarrolla en autoestima

Los niños que tienen que cuidar a sus mascotas también reciben tareas lo que le da al pequeño una sensación de logro y le ayuda a sentirse independientes y con capacidades competentes.

Si tu pequeño crees que tiene problemas de autoestima una de las cosas que le puede ayudar más es estar en compañía de un gato. Un estudio científico incluso descubrió que la puntuación de la autoestima en los niños aumenta drásticamente después de 9 meses de estar acompañados por un gato.

Los niños que crecen con un gato desarrollan mayores capacidades cognitivas

Los niños que juegan con gatos comienzan también a hablarles e incluso en ocasiones pueden leerles cuentos o imaginarse historias. Los niños, sin darse cuenta, están haciendo un trabajo de comunicación importante a edades tempranas lo que hace que puedan adquirir mayor capacidad de expresarse mediante el lenguaje y mejorar las habilidades verbales.

Los niños que crecen con un gato no sufren tanto estrés

El hecho de que los gatos ayudan con el estrés es algo que está totalmente comprobado tanto en niños como en adultos. Imagínate cómo pueden mejorar los niveles de estrés en un niño pequeño que está acompañado por un gato.

Los felinos son un apoyo emocional adicional y ayudan a aliviar ciertas emociones negativas que pueden generar los niños cuando se sienten estresados o con ansiedad.

Los niños que crecen con un gato comprenden mejor el ciclo de la vida

Vivimos en una sociedad que pretende escondernos parte del ciclo de la vida. Es muy normal que cuando somos pequeños se nos aleje de ciertas realidades de la vida como son la muerte y eso hace que luego no estemos preparados más adelante para enfrentarla. Porque si algo tenemos claro es que la muerte llega tarde o temprano a todo el mundo y a todos los seres vivos.

Tener un gato a una edad temprana nos ayuda a desarrollar el cariño, pero también nos ayuda a valorar y a ser gratos con lo que tenemos en el momento en el que le tenemos. 

En cierta manera, es una forma de acercarnos a la vida de manera real y aunque pueda parecer doloroso, también es una manera de vivir de manera más plena en la adultez.

Al fin y al cabo, hay muchas maneras de enfrentar o de explicar la muerte, los nacimientos y la vida a los más pequeños. Es una manera de acercarles a la realidad de poco a poco sin tratar de esconderla como si fuese algo de lo que tuviésemos que huir.

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