jardinería

Callisia Repens: la planta que ama el sol y es superfacil de cuidar

viernes, 5 de enero de 2024 · 11:39

La Callisia repens, nativa de Centro América, es una planta americana perteneciente a la familia Commelinaceae. Es una suculenta perenne.

Pequeña en tamaño pero grande en satisfacciones, desarrolla una frondosidad estupenda, que ayuda mucho a embellecer espacios en casa.

Sus hojas son bellas, llamativas y aunque no supera en altura los 30cms su tendencia rastrera con tallos finos erguidos que soportan hojas acorazonadas de un verde intenso.

Algunas tienen hojas más bien lanceoladas.

Es una planta de tan fácil propagación o multiplicación que basta con tomar uno de sus tallos y mantenerlos en un envase con agua para que “prenda” rápidamente. También sirve una maceta rellena con buen sustrato.

En cualquier época del año se pueden obtener nuevos ejemplares de la Callisia. Sin embargo es necesario que recortes los tallos sobresalientes con delicadeza, para renovarla.

Pero cuando necesitas que crezca como planta colgante hay que dejar que los tallos cuelgan como mejor les parezca.

Florece también de forma prudente, nada espectacular. La vistosidad se concentra en sus hojas, que en ocasiones adquieren un tono violáceo en el revés de la misma.

Tiene ciertas características distintivas: desarrolla unas “rosetas” poco compactadas y las hojas se organizan en forma más espaciada que otras variedades de Callisia.

Las hojas se alternan y sus tallos son más delgados, con unos 70 cms de altura, pero tienen además otros tallos secundarios que emiten rosetas terminales de dónde saldrán nuevas plantas, debido a que aparecen raíces adventicias.

Estas ramificaciones van apareciendo en las axilas de hojas que ya se han desprendido de la planta madre. Así aparecen sus hijuelos.

Cuidados de la planta

Luz: Luz brillante e indirecta.

Riego: De medio a alto.

Temperatura: 10 a 15 °C.

Humedad del aire: Humedad media.

pH del suelo: Ácido (5 a 6 pH).

Abonado: Aplicar abono líquido cada 10 a 14 días durante el verano.

Propagación: Esquejes de tallo, semillas.

Trasplante: Cada año.

Poda: Pinzamiento de las puntas de los tallos.

Temperatura: ¿Dónde debemos sembrar la Callisia Repens?

Crecen y se desarrollan en climas frescos,  con temperaturas que rondan entre 15°C a 30°C.  Intolerantes ante las heladas, debes cuidar tu Callisia de vientos fríos invernales. Nada es peor para su salud.

En casa, trata de mantenerla siempre a buen resguardo

Luz: En semisombra, debe crecer y mantenerse, porque el sol directo quema las hojas. Pero en las mañanas no le va mal si recibe una dosis indirecta de luz natural.

Aquellos ejemplares de esta planta que viven en oscuridad desarrollan tallos muy largos y pocas hojas. Así que proporciónale un lugar iluminado y será tan feliz que pronto tendrás nuevas plantas a partir de esquejes.

Sustrato y Abono: Aplica un buen fertilizante líquido a la Callisia unas dos veces al mes, pero en dosis bajas que adicionarás al agua de riego.

Esta planta en realidad no demanda un tipo de sustrato específico, tolera cualquiera pero de tipo orgánico y de excelente drenaje.

Pasos para Sembrar la Callisia Repens

Si tienes la planta en una maceta, preparar un buen agujero. Como mínimo debe tener un poco más de diámetro y profundidad que la maceta.

  • Riega dicho agujero y deja pasar un rato. De esta manera evitamos que la tierra esté encharcada, pero seguirá húmeda.
  • Saca con cuidado la callisia repens de la maceta y ponla dentro del agujero.
  • Añade turba, compost y demás sustrato que hayas preparado alrededor.
  • Vuelve a depositar la tierra extraída previamente.
  • Riega de nuevo, pero evitando encharcar. Es ideal con pulverizador o con goteo.

Riego: ¿Cada cuánto y cómo?

Hidrata mucho la planta en períodos calurosos, especialmente cuando los veranos sean muy intensos. Emplea agua a temperatura ambiente.

Lo contrario ocurrirá en invierno, cuando la proporción de agua que reciba la planta deberá ser muchísimo menor. Una vez al mes bastará, siempre que el sustrato se haya secado por completo.

Otro consejo importante es evitar que las hojas permanezcan humedecidas mucho tiempo. Elimina el exceso del agua en las mismas para evitar que se deterioren.

De vez en cuando, aprovecha eliminar o podar las hojas y ramitas que se vayan secando.

La Callisia tiene muchas variantes de buen follaje que contribuirán a equilibrar los ambientes especiales de tu casa. Escoge la que más te guste y completarás excelentes decoraciones con un toque distintivo natural.

En definitiva, cuida que no se encharque el sustrato o las raíces no aguantarán el exceso de humedad. Esa es parte del secreto de conservación de esta planta fiel a su temperamento duradero.

Tamaño y crecimiento

Si tienes curiosidad por el ritmo de crecimiento de la Callisia repens, recuerda que crece rápidamente. Pueden superar fácilmente su propia maceta, especialmente una pequeña. Cuando están en el suelo, pueden extenderse y cubrir los espacios vacíos en poco tiempo. De hecho, en algunas zonas, la Callisia repens se considera invasora.

Pero incluso aun siendo una planta rápido crecimiento, sigue siendo compacta y corta. Su tamaño máximo puede alcanzar sólo hasta 10 cm de altura. Cuando se arrastra, permanece cerca del suelo. Como el tamaño de la Callisia repens es no es muy grande, debes centrarte en que NO se propague en exceso.

Fragancia

No hay mucho que esperar en cuanto a la fragancia de la Callisia repens. Todas sus partes son inodoras.

Así que no esperes que la planta emita aromas espectaculares ni nada parecido. No es una planta adecuada para esto. Pero, por supuesto, que no te sepa mal. La planta sigue siendo preciosa con o sin la fragancia. Así que, por ahora, disfruta de lo que te ofrece tu planta.

Sin embargo, el género Callisia tiene una especie que produce flores perfumadas. Esta planta se conoce como Callisia fragrans. Obviamente, el nombre lo dice todo.

También produce un racimo de diminutas flores blancas de un largo tallo. También es una planta encantadora para añadir a tus plantas de Callisia repens.

Toxicidad

Sería una suerte cultivar Callisia repens si se tienen mascotas y niños en casa. La planta no se considera tóxica para ninguno de ellos. Si buscas una planta ornamental que sea agradable y segura para la salud, entonces ésta encaja perfectamente. Pero aun así, hay que tener en cuenta algunas precauciones.

Problemas comunes de la Callisia repens

Aunque la planta es muy resistente, hay ciertas situaciones con las que debes tener cuidado.

Tiene sus propias vulnerabilidades. Así que, para evitarlas, vamos a conocer los posibles problemas de la Callisia repens con los que podemos cruzarnos en el futuro.

Entre las plagas de la Callisia repens están:

  • Los ácaros.
  • Las cochinillas.
  • Los pulgones.
  • La mosca blanca.
  • Las cochinillas de la raíz.
  • Las cochinillas.
  • Los trips.

Estos organismos pueden dañar gravemente el follaje y el sistema radicular de la planta si se deja que se multipliquen. Es importante que controles tu planta de vez en cuando aparezcan. Elimina estos organismos siempre que los veas.

Puedes ahuyentar estas plagas rociando con jabón lavavajillas diluido el follaje, especialmente en las zonas colonizadas. A veces bastará con rociar con agua (a presión). Si siguen apareciendo, es hora de que utilices insecticidas para matarlas por completo. Sin embargo, esta situación no suele darse, así que puedes estar tranquilo.

Las enfermedades más habituales que atacan a esta planta son:

  • La mancha de la hoja.
  • La botritis.
  • El oídio.
  • La podredumbre de la raíz.

Son las enfermedades identificadas de la Callisia repens. Están causadas por patógenos que se han instalado en las partes de la planta o en el suelo. Ciertas condiciones ambientales pueden desencadenar su crecimiento y reproducción. Suelen darse por un exceso de humedad o a un riego excesivo.

Estas enfermedades pueden matar fácilmente cualquier planta, y la Callisia repens no será menos. Por tanto, tienes que estar atento. Trasplanta la planta de inmediato si empiezan a aparecer signos de podredumbre de las raíces. Retira el riego durante un cierto tiempo hasta que las raíces o el follaje se curen.

Aplica fungicida siempre que sea necesario. Además, asegúrate de aislar la planta mientras esté en tratamiento.

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