Torta Pavlova: delicadeza y precisión

martes, 13 de febrero de 2024 · 02:14

Crear una pavlova perfecta es un arte que combina la delicadeza de la repostería con la precisión técnica. Este postre, de origen ruso pero popularizado en países como Australia y Nueva Zelanda, lleva el nombre de la famosa bailarina Anna Pavlova. Se caracteriza por su base de merengue crujiente por fuera y suave por dentro, coronada con crema batida y frutas frescas.

 

Ingredientes

 

Para el merengue:

4 claras de huevo a temperatura ambiente

250g de azúcar caster (extrafino)

1 cucharadita de vinagre blanco

1 cucharadita de maicena

1 cucharadita de extracto de vainilla

 

Para la cobertura:

500ml de crema para batir

3 cucharadas de azúcar glas

Frutas frescas (frutillas, kiwis, pasión fruta, etc.)

 

Instrucciones

 

Paso 1: Preparar el Merengue

Precalienta el horno a 120°C. Coloca papel pergamino en una bandeja para hornear.

En un bol grande, bate las claras de huevo hasta que formen picos suaves. Gradualmente, añade el azúcar, batiendo bien después de cada adición, hasta que el merengue se vea brillante y forme picos firmes.

Añade el vinagre, la maicena y el extracto de vainilla, y mezcla suavemente con movimientos envolventes.

Con una cuchara, forma un círculo de merengue sobre el papel pergamino. Haz un pequeño hueco en el centro para que parezca un nido.

 

Paso 2: Hornear

Hornea en el horno precalentado durante 1 hora y 30 minutos o hasta que el merengue esté seco y crujiente por fuera. Apaga el horno y deja el merengue dentro hasta que se enfríe completamente, preferiblemente de un día para otro.

 

Paso 3: Decorar

Antes de servir, bate la crema con el azúcar glas hasta que esté firme. Rellena el centro del merengue con la crema batida.

Decora con frutas frescas al gusto.

 

Consejos para una Pavlova Perfecta

 

Asegúrate de que las claras de huevo estén libres de cualquier rastro de yema, ya que la grasa puede impedir que alcancen su máximo volumen.

El azúcar caster se disuelve más fácilmente en las claras de huevo, lo que ayuda a crear un merengue más suave y brillante.

El vinagre y la maicena ayudan a estabilizar el merengue, asegurando una textura perfecta por dentro y por fuera.

Hornear a baja temperatura es crucial para secar el merengue lentamente, evitando que se dore demasiado.

Comentarios